Alan Mogollón es un estudiante de la Licenciatura en Letras de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Por la naturaleza de esta carrera, se requería que semanalmente leyera entre dos y cuatro libros, como novelas de 200 páginas, por ejemplo.
Casi siempre se presentaba a las comprobaciones de lectura sin haber terminado de leer, o bien, si lo hacía, no había comprendido al cien por ciento.
El problema de Alan no es exclusivo en él, de hecho, en las pruebas de ingreso a la Universidad de San Carlos, tan solo el 65 por ciento de los aspirantes logran aprobar la prueba del lenguaje, y los fallos se refieren especialmente a que no se entiende lo que se lee.
Un programa que ya tiene varios años de estar vigente, pero que muchos aún desconocen de su presencia y su efectividad, es la enseñanza de la lectura rápida, a través de la empresa Innova.
De acuerdo con Ivonne Hernández, representante de Innova, una de las grandes deficiencias de la lectura de una persona promedio son los distractores. Un ruido, el teléfono, la música, o bien la presencia de alguien, hace que se pierda la concentración en la lectura.
Sin embargo, pese a lo contradictorio que pareciera, la clave, según Hernández, está en aumentar la velocidad. “Es como que si usted toma su carro para manejar de la capital a La Antigua Guatemala. Si el tráfico es lento, usted puede distraerse con infinitas cosas: un perro, enviar un mensaje de texto, un anuncio, etc. En cambio, a medida que aumenta la velocidad, la misma actividad le exige mayor concentración”, describe Hernández.
PROGRAMA NOVEDOSO
Los programas de lectura rápida como Innova se centran en dos aspectos fundamentales: 1) ampliar el campo de visión del ojo, a través de ejercicios físicos o gimnasia visual cerebral, y 2) eliminar el factor del sonido en el proceso de la lectura.
En el primer aspecto, el visual, la clave consiste en ampliar el rango de visión, o bien, la cantidad de palabras que logra percibir el ojo. Usualmente, aprendemos a leer de palabra en palabra, cuando se puede visualizar grandes bloques de palabras. Para lograrlo, se requieren de ejercicios físicos, con los cuales se logre que el ojo amplíe su visión.
El segundo aspecto, el auditivo, se empieza por eliminar la costumbre de ir pronunciando las palabras mentalmente mientras se lee. Aunque lo hagamos en silencio, mentalmente escuchamos resonar las palabras. Esta costumbre reduce la velocidad, ya que para aumentarla, únicamente se requiere reconocer la palabra visualmente.
Esta parte también se logra a través de ejercicios, para lograr evadir el aspecto sonoro en la lectura, es decir, crear una barrera de silencio que no permita que las palabras o el ruido externo distraigan.
EL MÉTODO
Inicialmente, cuando una persona se acerca a este tipo de programas, se realiza un diagnóstico. Allí, se podrá establecer que en promedio, una persona lee entre 100 y 150 palabras por minutos, pero de éstas sólo se comprende el 20% de lo que se lee.
Los programas como Innova prometen aumentar la velocidad en cien veces más de lo que se alcanzó en este diagnóstico inicial, además de alcanzar una comprensión al cien por ciento. A través de 16 módulos, que pueden ser alcanzados en 16 semanas, la persona va avanzando hacia esta meta.
En el caso ya referido de Alan Mogollón, su diagnóstico inicial ofrecía que tan sólo leía 142 palabras por minuto (equivalente a, más o menos, tres párrafos de este reportaje), y con una comprensión del 20 por ciento. Tras aprobar los 16 módulos, terminó leyendo 2166 palabras por minuto, con comprensión del cien por ciento, lo que equivale a leer una novela de 200 páginas, aproximadamente, en una hora.
Según relata esta persona, ahora es capaz de terminar todas las lecturas que se le asignan; además, su rendimiento académico ha aumentado, ya que sus notas han tenido una mejora sustancial.
El método garantiza un aumento de cien veces más, aunque como se observa en el caso de Mogollón, logró casi 150 veces más. Sin embargo, también sirve para aquellas personas que aun leyendo rápido, quieren leer todavía más rápido.
Uno de los casos registraba que empezó leyendo 200 palabras por minuto, con una comprensión del 60 por ciento, y terminó leyendo más de 4 mil palabras por minuto.
Para iniciarse en este curso, se requiere tener al menos nueve años, y no hay límite de edad máxima. De hecho, Innova ha tenido experiencia de tratar con adultos de más de 50 años de edad.
El curso no tiene carga académica, es decir, no necesita aprender nada teóricamente. Sólo consiste en ejercitarse por veinte minutos diariamente en su casa u oficina, y semanalmente asistir a las prácticas presenciales en las oficinas de Innova.
Las prácticas se hacen en grupos de no más de siete personas, con la presencia de una persona experta en Psicopedagogía, y que ayuda a las personas a mejorar sus habilidades de lectura.
Estas prácticas presenciales pueden ser tomadas en cualquier hora de la semana. No necesita ir siempre el mismo día y a la misma hora; si por alguna razón no puede el día que prefiere, puede asistir al día siguiente. Lo importante es que no deje de asistir.
ÁREAS DE INTERÉS
Brenda Hernández, gerente distrital de Relaciones Públicas de Innova, señala que gran parte de su público objetivo son estudiantes, especialmente de carreras en donde se debe leer mucho, como Medicina o Derecho.
“Hemos tenido casos en que los estudiantes nos han dicho que les hemos salvado su carrera”, señala Hernández. Además, también reconoce que algunos catedráticos se han abocado a tomar estos cursos, para que también puedan seguir el ritmo a sus estudiantes.
“A veces creemos que leer es aburrido, pero esta idea se fortalece porque no comprendemos lo que leemos. Además, la fatiga y la frustración de leer por mucho tiempo y no comprender, nos decepciona”, explica Ivonne Hernández.
Incluso, el método sirve para los niños y adolescentes que presentan bajo rendimiento en sus clases. Algunas veces, este bajo rendimiento se debe por problemas en el proceso de lectura, ya que no comprenden y pierden el interés en lo que hacen.
Y es que en un mundo moderno, quienes sobresalen son las personas que adquieren más conocimiento. Pero a veces la cantidad de información es tan grande, que no alcanza el día para leerla y analizarla. Incluso, con este método, no sólo se puede leer en papel, sino que también es adecuado para leer en computadora.
Si usted está interesado en este curso, puede avocarse a las oficinas de Innova 20 calle 13-05 zona 10, o comunicarse al PBX 23140500, y 52574814.
Gánese una beca
Diario La Hora e Innova sortearán tres becas por un mes para el curso de lectura rápida. Únicamente, debe enviar un mensaje con su nombre, teléfono, correo electrónico y documento de identificación a Diario La Hora. Puede enviar una carta a nuestras oficinas centrales (9ª. calle “A” 1-56 zona 1) o un correo electrónico a lahora@lahora.com.gt. El sorteo se realizará el próximo lunes 23 de abril, y ese mismo día se publicará el nombre de los tres ganadores.
Además, si usted reporta haber leído esta nota en Innova (20 calle 13-05 zona 10, teléfonos: 23140500 y 58574814) le realizarán un diagnóstico de sus habilidades de lectura completamente gratis.