Medvedev y Lavrov una semana después de independencia


El favorito de la elección presidencial rusa del 2 de marzo, Dimitri Medvedev, y el canciller ruso Serguei Lavrov acudirán hoy a Serbia, una semana después de la proclamación unilateral de independencia de Kosovo, rechazada por Belgrado y Moscú.


Medvedev, primer viceprimer ministro, y Lavrov abordarán con el presidente serbio Boris Tadic y su primer ministro Vojislav Kostunica la situación en Kosovo, según la embajada de Rusia en Belgrado.

Ayer, Kostunica pidió a Estados Unidos que «permita» el regreso a la situación previa a la proclamación de independencia, y que reconozca así­ la soberaní­a de Serbia en Kosovo.

En Pristina, el primer ministro kosovar, Hashim Thaci respondió que «todo el territorio de Kosovo está bajo control total de la OTAN, de la policí­a de Kosovo y de la misión de la ONU».

Thaci también hizo un llamamiento a los serbios de Kosovo para que «se integren en las instituciones democráticas» del nuevo Estado.

La independencia de Kosovo ha seguido alimentando la cólera de los serbios y un cierto ambiente de guerra frí­a entre el tándem Belgrado-Moscú y los occidentales.

Hasta ahora, 18 paí­ses, entre ellos diez de los 27 que integran la UE, han reconocido al nuevo Estado.

Otros diez, como Serbia, Rusia y tres miembros del bloque europeo – España, Rumania y Chipre -, se han declarado abiertamente opuestos a la independencia.

A la cabeza de los detractores acérrimos, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha denunciado un «precedente terrible» que estallará «en la cara» de los occidentales y tendrá «consecuencias imprevisibles».

Medvedev, su delfí­n, tendrá la ocasión de posicionarse en el pulso que Rusia mantiene con Washington, en uno de los frentes más sensibles.

En ví­speras de la visita, el representante de Rusia en la OTAN, Dimitri Rogozin, abandonó las amenazas que profirió el viernes sobre un posible recurso a la «fuerza» si la Alianza Atlántica o la UE «desafiaban» a la ONU sobre Kosovo.

«No tenemos la intención de intervenir militarmente en un punto caliente lejos de nuestras fronteras», declaró Rogozin, citado por la agencia Interfax.

Durante la semana, Estados Unidos acusó a Moscú de «cinismo» por su actitud sobre Kosovo, pero Rusia respondió ayer denunciando el apoyo norteamericano a los albanokosovares como una prueba de «cinismo escandaloso» y de «indiferencia hacia cientos de miles de serbios que, en el siglo XXI, han sido prácticamente empujados a un gueto».

En Kosovo, centenares de serbios se manifestaron ayer por sexto dí­a consecutivo contra la independencia de ese territorio y sin provocar incidentes en Kosovska Mitrovica, una ciudad étnicamente dividida entre serbios y albaneses en el norte de Kosovo.

Medvedev y Lavrov son los primeros dirigentes internacionales de peso que acuden a Belgrado tras la manifestación del jueves en la capital serbia, donde más de 150 mil personas protestaron contra la secesión de Kosovo, que culminó con el incendio de la embajada de Estados Unidos y otros incidentes.

La comunidad internacional condenó la violencia, pero Moscú atribuyó la responsabilidad a los paí­ses que reconocieron «unilateralmente» la independencia de Kosovo.

Por otro lado, varios miles de personas principalmente de origen serbio se manifestaron pací­ficamente ayer por la tarde ante la sede de la ONU en Ginebra contra la independencia de Kosovo.