Medvedev desafí­a a Estados Unidos


George W. Bush (D), presidente de Estados Unidos, saluda a su homólogo ruso, Dimitri Medvedev. Luego de compartir el pasado fin de semana, la relación se podrí­a enfriar por el periplo del mandatario ruso a Latinoamérica (foto: Ria Novosti, AFP-La Hora).

Dimitri Medvedev, presidente ruso, inicia esta semana una gira por Perú, Brasil, Venezuela y Cuba, en un periplo que tensa las relaciones con Estados Unidos.


Medvedev pretende imponerse como un actor internacional de primer nivel y desafiar en su área de influencia a Estados Unidos, a su vez muy activo en las fronteras rusas.

El viaje Medvedev que comienza el viernes en Perú, le llevará a reunirse durante todo el fin de semana con los lí­deres del Foro de Cooperación Económica Asia-Pací­fico (APEC, en sus siglas en inglés), que incluye al presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, y al presidente chino, Hu Jintao.

Después el lí­der del Kremlin se dirigirá a Brasil para reunirse con su presidente Luiz Ignacio Lula da Silva, antes de viajar a Venezuela, cuyo jefe de Estado, Hugo Chávez, es famoso por lanzar declaraciones incendiarias contra Washington.

Medvedev pondrá la guinda a su viaje con un recorrido por Cuba, el mí­tico aliado de la Unión Soviética durante la Guerra Frí­a y enemigo comunista de Estados Unidos desde finales de los años 50.

La marina rusa, que pretende demostrar que los informes publicados hace una década anunciando su declive eran exagerados, hará una prueba de fuerza bajo las narices de Washington realizando maniobras conjuntas con Venezuela en el mar Caribe, según informaron los representantes.

Medvedev está llevando a cabo una estrategia, puesta en marcha por su mentor el ex presidente Vladimir Putin, que recicla las tensiones de la Guerra Frí­a y las establece a las puertas de Washington en América Latina, según los analistas.

Con este viaje, Rusia muestra un «aumento de interés para ampliar su influencia global, especialmente en el continente que Washington considera bajo su esfera tradicional de influencia», dijo Yevgeny Volk, un representante del centro de investigación norteamericano Heritage.

Ayer, en declaraciones a la agencia RIA Novosti, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, insistió en que los lazos con América Latina y la región caribeña no dependí­an de «terceros paí­ses», haciendo referencia a Estados Unidos.

Sin embargo, los medios de comunicación rusos han relatado que los recientes ejercicios navales y aéreos que su paí­s realizó junto a Venezuela eran una respuesta directa a las iniciativas de Estados Unidos de ampliar su escudo antimisiles cerca de las fronteras rusas en Europa central.

La adquisición de Venezuela de armas rusas ha generado una gran preocupación en sus vecinos Colombia y Estados Unidos por los peligros de una carrera armamentí­stica en el sur del continente americano.

El periódico ruso Kommersant anunció que, durante su visita, Medvedev negociará nuevas ventas de armas rusas a Venezuela, incluyendo escudos antiaéreos y cazas.

Con seguridad, su visita a Cuba traerá a la memoria los recuerdos de la Guerra Frí­a, aunque el diario Kommersant informó en agosto que Cuba habí­a reaccionado mal a las sugerencias rusas de enviar sus bombarderos a la isla.

El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Felipe Perez Roque, dijo este mes que el objetivo de los lazos con Rusia en materia militar era «reforzar el potencial defensivo de Cuba».

Moscú se niega rotundamente a aceptar los planes de la administración saliente de Estados Unidos de ampliar el escudo antimisiles que tiene en Europa, aunque Washington insiste en que el objetivo de este arma no es Rusia sino «estados granujas» como Irán.