El editorial de La Hora del día martes de esta semana, entre otras cosas, hacía referencia al rol que deberían desempeñar todos los medios de comunicación de este país. Es decir, en resumidas cuentas, tratar de ser más analíticos en cuanto a los hechos que reportan. Tanto desde lo que hace el Presidente y sus funcionarios en relación a los temas de Estado, pasando por el Congreso de la República y el Organismo Judicial, hasta los hechos de violencia que se registran día a día.
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Sin embargo, a pesar de definir lo que se debería hacer de parte de los medios, se debe agregar o señalar lo que también tendrían que hacer los demás actores de la sociedad. Es decir, el rol al que están llamados a cumplir maestros, estudiantes, ministros de iglesia, empresarios, universidades, etc., en aras de contribuir a la construcción de una democracia que aún es perfectible.
Porque si bien es cierto que la mayor parte de los difusores de noticias, sean televisivos, escritos, radiales o electrónicos están orientados a reportar los hechos de una manera simplista, oficialista, con aires de intelectualidad o hasta demeritar el dolor humano, también lo es que los maestros en escuelas y colegios, los padres de familia y ministros y sacerdotes de iglesia, entre otros, están inclinados hacia la misma esquina.
“Primero Dios”, dicen algunos ministros de Estado cuando hablan de la responsabilidad que tienen que cumplir, para tocar la parte débil de los ciudadanos y de esa manera excusarse de la estupidez con que administran los recursos sin ningún resultado palpable o evidente para la población. Y la esperanza de cambio de condiciones queda relegada hacia algún paraíso, porque que no pasara nada habría sido la voluntad de alguna deidad.
Hace tiempo, cuando presenciaba una misa, el sacerdote no hizo más que referirse a que dentro de la familia “el esposo debe amar a su esposa y tratarla bien”, “que la esposa atienda a su marido” y “que los hijos obedezcan a sus padres”. Nada de temas de Estado. Todo estaba relacionado con jodederas de programas que personas sin oficio ven por las tardes.
Incluso, en otra ocasión, se hablaba de “orar” porque la delincuencia dejara de ser. Nada de la responsabilidad de las autoridades encargadas del sistema de seguridad para que cumplieran con su trabajo. Y así un largo etcétera.
¿Qué hacen algunos maestros que trabajan para el gobierno? Bailan al son de la administración que les facilite recursos y contrataciones. Y a la educación de niños, niñas y adolescentes, esperando siquiera empezar a despegar. En los colegios privados no digamos, el mismo caso de las iglesias, peor aún si tienen religión que profesar. Hasta decretar nuevos pecados pueden los directores, pero ni una pizca de enseñanza para los estudiantes para exigir resultados diferentes de cualquiera.
¿Y la sociedad civil? Tergiversando datos y buscando cualquier forma de “analizar” tratando de “evidenciar” que el gobierno no cumple con su tarea, pero más parece que es para continuar recibiendo fondos y darse la gran vida, supuestamente contribuyendo con nuestra “joven” y “frágil” democracia.
“Mierda quieren, mierda les ofrecen”, decía una amiga en relación a la oferta noticiosa de algunos medios. Y parece tan acertada su frase de entonces. Por eso, aunque digan lo que digan, que los medios no son definidores de los resultados electorales o que no mantienen a la población en la ignorancia política, es todo lo contrario. Sí, los medios, según lo decidan, pueden llevar la misma agenda del gobierno o de la oposición y con ello de quienes los financian, pero también hay otros actores, que son más responsables por no decir nada que cuestione el orden actual y a esos también hay que señalar.