Medio siglo después


Imagen estilizada de Jack Kerouac, uno de los sí­mbolos de la contracultura estadounidense, vuelve a ponerse en boga 50 años después.

La novela «On The Road» (En el Camino) de Jack Kerouac, objeto de culto de la generación Beat en la posguerra, sigue fascinando medio siglo después y renueva ahora su viaje iniciático por Estados Unidos en una nueva edición más cruda, sin cortes ni máscaras.


Icono de liberación y ruptura, la obra que según su editor Viking vende anualmente más de 100.000 ejemplares, cumple cincuenta años y la ocasión es celebrada con nuevas ediciones, exposiciones y probablemente una pelí­cula.

«Sigue vigente porque está maravillosamente escrita y su trama participa del mito del sueño americano», comentó a AFP Penny Vlagopoulos, profesora de letras en la Universidad Columbia de Nueva York.

Al ritmo de jazz bebop de Charlie Parker o Dizzi Gillespie, la «prosa espontánea» de Kerouac describe un viaje por Estados Unidos y la realidad alucinada en la ruta 66, sus moteles y sus seres excepcionales o anónimos.

El periplo de Sal Paradise -alter ego del autor- y su amigo Dean Moriarty pasa por California y México. Comienza y termina en Nueva York, donde Kerouac escribió la obra, según él en tres semanas, en abril de 1951.

Dactilografiada sobre un rollo de papel de teletipo de 36 metros, la novela fue publicada 6 años después, el 5 de setiembre de 1957, en una edición amputada de algunos detalles eróticos y con nombres ficticios disfrazando los reales.

Viking lanza el lunes próximo una edición especial que reproduce el manuscrito original, otra que retoma la versión retocada que conocen los lectores y un nuevo ensayo sobre la obra.

En el «rollo», los famosos de la generación Beat como Allen Ginsberg, Neal Cassady o William S. Burroughs dejan caer sus seudónimos, algunos personajes viven sin tapujos su homosexualidad y otros su atracción por las muy jóvenes.

«La edición del ’rollo’ tiene más sexo explí­cito», explicó Vlagopoulos. «La versión publicada que conocemos no es muy diferente de la original, pero ésta tiene un estilo más experimental que da al lector la sensación de participar de cerca en la experiencia literaria que Kerouac tení­a en mente».

John Sampas, ejecutor testamentario del autor, explicó a la AFP que «la versión original no se habí­a publicado antes para evitar demandas judiciales por aquellos que podí­an sentirse difamados o invadidos en su vida privada».

En noviembre, el famoso rollo de papel subastado en 2,4 millones de dólares en 2001 será objeto, junto a otros archivos y recuerdos, de una exposión en la Biblioteca Pública de Nueva York, bajo el tí­tulo «Almas Beatí­ficas».

Una versión cinematográfica de «On The Road», producida por Francis Ford Coppola y dirigida por el brasileño Walter Salles, que ya incursionó de alguna forma en el tema (Diarios de Motocicleta), comenzará a rodarse el año próximo.

Nuevas lecturas intentan explicar el poder de atracción de este libro de culto más allá de su valor literario, que algunos expertos cuestionan. Según los libreros, es uno de los libros más robados: el sueño de cualquier escritor.

«La idea de que uno puede armarse una vida que no esté condicionada por las restricciones sociales existentes sigue teniendo un gran impacto hoy en dí­a», opinó Vlagopoulos.

En «Porqué Kerouac importa: las lecciones de On The Road», a publicarse también el lunes, John Leland rompe esquemas opinando que en realidad se trata de una novela sobre la amistad viril y los valores familiares.

Para otros está en cambio asociada a una ruptura con la próspera sociedad de los cincuenta y una ilusión de liberación a través del viaje, ya sea en las rutas o a través de las drogas, aunque el epí­logo sea algo desencantado.

En boca de Sal, el autor da su propia opinión: «La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que no bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde y explota como fuegos artificiales amarillos, como arañas entre las estrellas».

Nacido en 1922 en Massachusetts en una familia inmigrada del Quebec canadiense francoparlante, Kerouac falleció alcohólico a los 47 años en 1969, sin lograr convivir con la fama que terminó alcanzándolo en el camino.

«Sigue vigente porque está maravillosamente escrita y su trama participa del mito del sueño americano.»

Penny Vlagopoulos, profesora de letras en la Universidad Columbia de Nueva York.

Nuevas lecturas intentan explicar el poder de atracción de este libro de culto más allá de su valor literario, que algunos expertos cuestionan.