Medallistas, a pesar de todo


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En medio de tantos problemas, los atletas que compitieron en los Juegos Panamericanos de Guadalajara nos brindaron motivos para hacernos olvidar de nuestra triste cotidianidad, y nos llenaron de orgullo. No sólo por los medallistas, sino también por la mayorí­a de ellos, que -no me cabe duda-dieron su mejor esfuerzo.

Mario Cordero ívila
mcordero@lahora.com.gt

 


Y es que estamos al final de un proceso electoral que   ha resultado desgastante por tanto señalamiento, ataques, falta de propuesta; resulta como respirar aire fresco el escuchar el Himno Nacional y ver a nuestra bandera ondeando en lo más alto, porque uno de los nuestros logró la medalla de oro.

Pero, en la realidad, la lección de estos atletas es mucho mayor, porque ellos no son ajenos a esta realidad y que lograron triunfar a pesar de la corrupción y las dificultades que se les pone en este paí­s por parte de las autoridades.

Basta con escuchar a algunos de ellos, los que se atreven a hablar, que han logrado ganar una medalla a pesar de que no se les ofrece el apoyo necesario, o que no cuentan con el equipo mí­nimo para entrenar, y que a algunos ni siquiera les dan los viáticos necesarios. Mientras que, por el contrario, sabemos de dirigentes deportivos que viven como reyes, gracias al altí­simo presupuesto con el que goza el deporte en nuestro paí­s.

Pero estos atletas nos han demostrado que se puede triunfar en un paí­s que muere lentamente por la corrupción. Y es que a los insufribles guatemaltecos nos gusta quejarnos y encontramos consuelo al autocompadecernos, y justificamos la decadencia de nuestro paí­s asegurando que es culpa de nuestros gobernantes.

Y así­ esperamos que el Presidente, el diputado o el Alcalde nos resuelvan la vida, y si éstos no nos dan la bolsa solidaria, o no aprueba la ley de vivienda que necesitamos, o si no nos repara la calle en que vivimos, entonces ya tenemos la justificación para no salir adelante.

De hecho, muchos creen que votando por uno u otro candidato presidencial, la situación se resolverá a nivel nacional y personal. Pero, al contrario, debemos aprender de estos atletas que la vida no es fácil, y que si queremos hacer algo por nosotros mismos y por el paí­s, debemos tener esfuerzo y constancia diaria, porque a veces hasta los mismos dirigentes estarán en contra nuestra.

Claro está, nos llenan de mucho orgullo estas medallas, porque en su mayorí­a son personas surgidas de la misma población, y es posible verlos entrenar entre nosotros. Pero nos llena de más orgullo que lograron estas medallas, aun cuando tení­an muchas cosas en contra.

A los dirigentes deportivos, lejos de vanagloriarse con estas medallas, deben empezar a responder sobre los premios ofrecidos a los medallistas; sobre comunicaciones fallidas que no permitieron que los atletas llevaran el equipo necesario; sobre viáticos duplicados entre los dirigentes; sobre personas ajenas al deporte que también viajaron a Guadalajara; sobre facturas pagadas a la selección panamericana a pesar de que no permitieron su participación, y sobre múltiples señalamientos de corrupción que pesan en su contra.

Y que, a pesar de esto, hubo guatemaltecos que superaron los problemas de corrupción y de falta de apoyo, y que, aun así­, ganaron. ¿Por qué esperar nosotros algo de nuestros (futuros) gobernantes?