Para muchas personas, el hecho de ver nuestra bandera ondear en la inauguración de los Juegos Olímpicos es suficiente motivo de orgullo. Para mí, es sólo un compromiso de esto que es la nueva pax romana globalizada, que incluye participar en justas deportivas, ofrecer un discurso aburrido cada año ante la ONU y enviar «voluntarios» a las misiones de paz (aunque haya inseguridad en nuestro país).
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Las Olimpiadas no me emocionan. Me emocionan algunos eventos; pero, en sí, veo en los Juegos que siempre han sido motivo de trasladar tensiones políticas a un estadio y de ser distractor de los graves conflictos mundiales (léase, en el 2008, la lucha por la ruta petrolera del Cáucaso, entre Georgia y Rusia).
En el caso de Guatemala, sirve para evaluar nuestras estructuras sociales y mentales en un laboratorio mundial. Y sí, nuestra idiosincrasia fue la misma que llevó nuestra bandera en la inauguración.
Las Olimpiadas son, ante todo, una excusa de los países desarrollados para demostrar su hegemonía. No son justas que motivan a conmoverse ante el esfuerzo de alguien, sino que demuestran el grado tecnológico que se tiene en un país, que influye a nivel humano. Es por ello, que Estados Unidos, China, Rusia y los países de la Unión Europea se disputan los mejores puestos en el medallero.
En el caso del Tercer Mundo, no. En esta ocasión, México no aspira a medallas; Cuba, talvez; Panamá, muy probable; otros, como Guatemala, aspiran a llegar a pasear a Pekín, quedar eliminados tempraneramente para pasear por China. Eso, y demostrar que seguimos tan pobres, desnutridos y mentalmente inferiores, como casi siempre.
Es de resaltar los casos que, hasta el momento, le han tocado a los deportistas chapines. Kevin Cordón, en bádminton, Eddy Valenzuela, en boxeo, y Guisela Morales, en natación, que han caído eliminados en el primer intento. Era de esperarse. Pero de eso que se intenten justificar que perdieron porque «no les favoreció el sorteo», o compitieron contra «el favorito al oro», no es válido ni ético.
Creemos que ganar una medalla debe ser suerte y un favor de los dioses del Olimpo, de que nos emparejen contra débiles, hasta, así, llegar a la medalla, al menos de bronce. Si un deportista desea ganar, debe vencer a cualquiera que se le ponga en frente.
Es el caso, por ejemplo, de la selección de futbol sala que construyó su propio destino al ganar el Premundial en Guatemala, y eso le ofreció mejores posibilidades en el sorteo.
Los guatemaltecos ya estamos acostumbrados a estos panoramas. Cuando se clasifica a un atleta, no se espera más que su mera participación, tal como ocurrió con los deportistas chapines que ya participaron por Pekín.
Es cierto, ganaron su derecho al establecer las marcas mínimas. Sin embargo, nuestra idiosincrasia nos ha marcado que siempre hagamos el «mínimo». Si para acudir a Pekín hay que obtener un 7, nos esforzamos para obtener un 6.9 y esperar que la piedad nos jale y nos haga pasar «raspados»; por cierto, eso me recuerda cuando el Ministerio de Educación intentó, el año pasado, aumentar la calificación de promoción a 70 puntos, y los mismos estudiantes, padres de familias y profesores, protestaron, y la nota quedó en 60, justificando nuestra mediocridad.
El problema es que, a nivel local, el tuerto es rey, y mientras Guisela Morales alcanzó un récord nacional en Pekín, no sirvió ni siquiera para acceder a semifinales. Eso porque nuestro nivel (no sólo deportivo sino académico y laboral, entre otros), es muy bajo, a la hora de ir a competir a otras latitudes. Por ejemplo, las licenciaturas, las maestrías y los doctorados alcanzados en nuestras universidades, no son nada si buscamos trabajo en el exterior.
Mientras no cambiemos nuestra mentalidad, en eventos como los Juegos Olímpicos, sólo llegaremos a pasear, hacer el ridículo y ofrecer viajes gratis a lugares exóticos, como China, a directivos del olimpismo nacional (incluido los inmerecidos invitados).
Si participáramos en una competencia de mediocridad, para intentar ganar una de las tres medallas, seguramente quedaríamos en cuarto lugar. (http://diarioparanoico.blogspot.com/)