Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos volvieron hoy a recorrer los estados más competidos, después de un espectacular anuncio televisado de 30 minutos del demócrata Barack Obama, criticado como un «despilfarro» por su rival republicano John McCain.
A cinco días de la elección, Obama regresó a Florida, donde según algunos sondeos el electorado blanco se le resiste. El demócrata insiste en movilizar a sus partidarios, sin dejarse convencer por la racha de sondeos que le dan una ventaja a nivel nacional de entre 2 y 9 puntos.
McCain asegura por su parte sentirse cómodo con su posición de segundo. El senador republicano tenía previsto recorrer nuevamente Ohio -otro estado vital para sus planes-, donde la crisis económica está golpeando duro.
Sus asesores insisten en que nada está decidido. «Todos los indicadores apuntan a una elección más disputada de lo que se piensa el próximo martes», indicó el responsable de encuestas de la campaña de McCain, Bill McInturff, a la prensa.
Más de 16 millones de estadounidenses ya han votado en unos comicios que se anuncian enormemente concurridos, a tenor de las grandes multitudes que congregan los candidatos.
A este ritmo, un tercio de los votantes totales podría haber votado antes del martes, según un estudio de Michael McDonald, profesor de la universidad George Mason. Ello representaría el doble que hace ocho años.
Obama, que podría convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos, volvió a marcar diferencias hoy por la noche con un anuncio en forma de documental, justo en plenas Grandes Series del béisbol en la televisión.
Con un tono sobrio, el demócrata de 47 años dedicó buena parte del anuncio a mostrar cinco historias de familias de clase media con dificultades para llegar a fin de mes.
Se trataba de familias obreras o de estudios medios, blancas, negras y mestizas, cuatro de ellas hábilmente situadas en cuatro estados en disputa.
Al final del anuncio, filmado con gran lujo de medios, las seis cadenas televisivas que lo difundían se conectaron en directo con un acto de campaña de Obama.
El próximo martes «podemos escoger la esperanza en lugar del miedo, la unidad en lugar de la división. La promesa del cambio en lugar del poder del statu quo», proclamó el candidato demócrata.
En respuesta, McCain criticó lo que tildó de «despilfarro» de dinero. «El pueblo estadounidense quiere saber la verdad sobre el origen del dinero» de la campaña de Obama, exigió en una entrevista con la cadena CNN.
Los republicanos apuestan por que la movilización del electorado también acabe beneficiándolos a ellos. «No hay simplemente ningún modelo que (pueda) predecir la composición del electorado a este nivel de movilización», aseguró McInturff.
Pero los expertos señalan que precisamente es Obama el que está beneficiándose de esa oleada. El 59% de los votantes que ya pasaron por las urnas –en Estados Unidos existe el llamado «voto anticipado»– lo hicieron a favor de Obama, según el estudio del profesor McDonald.
Mientras Barack Obama se aproxima a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos, el tema racial apareció fuertemente en los medios con la difusión este mes de dos programas de noticias presentados por humoristas negros.
Pero mientras algunos saludan la aparición de voces de las minorías en el horario central, otros critican el hecho, afirmando que las bromas de estos humoristas apelan a estereotipos que muestran lo poco que se ha cambiado sobre racismo en Estados Unidos.
En el debut de «Chocolate News» («Noticias de chocolate»), un programa en el canal de cable Comedy Central, el humorista David Alan Grier se burló de la herencia racial mezclada de Obama.
«Â¿Me gustaría tener un presidente negro-negro? Por supuesto», exclamó Grier.
«Quiero un negro que no pueda parar un taxi en Manhattan», dijo. «Tan negro que cuando ponga un pie en el edificio de la ONU, los líderes extranjeros digan «No, este hijo de puta no»».
Grieg tuvo la idea del programa hace más de un año, luego de ver a John Stewart, el presentador de Daily Show, obtener una respuesta incómoda de la audiencia cuando intentó hacer una broma acerca de Obama.
«David escuchó aquello y pensó: «Un minuto, soy la persona que sin dudas puede burlarse de Barack Obama»» dijo Lauren Corrao, presidente de programación de Comedy Central.
En contraste con lo satírico y desenvuelto de «Chocolate News», cargado de malas palabras, el programa semanal del cómico D.L. Hughley en la cadena CNN intenta combinar el punto de vista de un humorista con la cultura de un canal de noticias.
En el primer episodio de «D.L. Hughley Breaks the News» se examinaron imágenes populares de Hollywood que muestran a hombres negros como presidente, se entrevistó a seguidores blancos de la candidata republicana a la vicepresidente Sarah Palin y se intentó que el ex secretario de prensa de la Casa Blanca Scott McClellan anunciara su apoyo a Obama.
Pero no todos resultaron fanáticos de este programa.
En el blog blackpoliticalthought.com una persona calificó a este programa de «ofensivo, perpetuador de los estereotipos negativos que persiguieron a los negros» en Estados Unidos «por demasiado tiempo».
Esta persona criticó los comentarios de Hughley de que un sistema de salud de Obama proveería a todos de coronas de metal para los dientes y la aparición de un invitado vestido como proxeneta que decía «los políticos son proxenetas y los votantes son sus prostitutas».
Una portavoz de CNN remitió un comunicado, que decía: «Este es un programa de humor y no se espera que las personas estén de acuerdo con D.L. siempre».
«Este fue el primer día y el programa continuará desarrollándose», agregó.
Mientras el surgimiento del humor racial en el flujo de noticias es territorio desconocido, las bromas controversiales sobre raza y prejuicio fueron un aporte para los cómicos, entre ellos Richard Pryor, Paul Mooney, Eddie Murphy y Chris Rock.
Los cómicos pueden utilizar el humor para generar discusiones que no se dan de otra forma en sociedad, según Gary Weaver, un profesor de estudios interculturales en la universidad American.
«Con humor se puede burlar de otra raza o de tí mismo sin ser tan duro», en especial si se trata de críticas personales», dijo.
Los negros a veces evitan discutir sobre raza por la preocupación de que demasiada conversación racial pueda «dar a los blancos una excusa para no votar a Obama porque es negro», dijo.
«Lo segundo es que por supuesto que en la mente de varios afro-americanos están los asesinatos de Martin Luther King y John F. Kennedy, y el miedo a que los racistas puedan usar la violencia, o sea que no hagamos un gran asunto del hecho de que (Obama) sea negro».