El senador John McCain, favorito para ser el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, podría recuperar parte del terreno perdido por su partido entre los hispanos gracias a su apoyo a la reforma migratoria, aunque por ahora lo tiene todavía cuesta arriba, afirmaron analistas.
«Sin lugar a duda, puede recuperar el terreno perdido», aseguró Roberto de Posada, presidente de Coalición Latina, reflejando el entusiasmo levantado entre los hispanos cercanos a los republicanos por los resultados logrados por McCain en las primarias, frente a partidarios de la línea dura contra los inmigrantes.
A su favor, el veterano senador, de 71 años, tiene el apoyo que brindó en el Congreso a dos proyectos de reforma migratoria en los dos últimos años, que habrían abierto la puerta a la regularización de millones de indocumentados y que bloqueó la base conservadora republicana, que sigue pasándole factura.
«Ha tenido el liderazgo y la valentía de hacer esto por nosotros, aún cuando le ha costado enormemente en términos políticos», explicó de Posada, convencido además de que podría complicar la estrategia demócrata de lograr el voto latino para ganar estados clave como Florida, y los del suroeste cercano a su estado de Arizona: Nuevo México, Nevada o Colorado.
«Me mantuve firme pese a saber que iba poner en peligro mi campaña», afirmó McCain en una reunión de conservadores, donde ha sido abucheado ayer por su apoyo a la reforma, aunque las mismas personas lo aplaudieron luego cuando prometió que no regularizaría a nadie mientras las fronteras no sean seguras.
En los dos últimos años, a raíz del tono radical de varios de sus dirigentes contra la inmigración, los republicanos perdieron todo el terreno ganado entre los latinos por el actual presidente George W. Bush, que estableció un récord de más de 40% de apoyo en 2004, que cayó actualmente a 25%.
De los precandidatos a la investidura republicana, McCain es el único que puede revertir la tendencia. Mike Huckabee adoptó la línea dura contra los indocumentados que tanto daño ha causado al partido entre los latinos, así como Mitt Romney, que acabó arrojando la toalla ayer.
Además, McCain consiguió un fuerte apoyo de los cubano-estadounidenses en Florida y les prometió mantener el embargo. Durante el «supermartes» ganó en varios estados con numerosos electores hispanos como Nueva York, Arizona y California.
«Mi punto de vista general es que McCain es el mejor candidato para los republicanos si van a recuperar terreno entre los hispanos», explicó Adam Segal, director del Proyecto de Votantes Hispanos de la Universidad Johns Hopkins.
Para el senador, el gran desafío será cambiar la imagen del Partido Republicano en la minoría más importante del país, con cerca de 45 millones de personas y un creciente peso político, como lo explicó Daniel Restrepo, del Center for American Progress.
«McCain sería la mejor cara de los republicanos» para los latinos, «pero todavía va a tener el peso de la «marca republicana» y le va a ser muy difícil superarlo», subrayó, en momentos en que los demócratas ya cargan contra el senador por haber endurecido su discurso sobre inmigración.
«El mensaje de McCain a los hispanos va a ser «los entiendo, los respeto, soy de un estado de la frontera, apoyé la reforma migratoria». Es casi el mismo cuento que el de George Bush», recordó Restrepo, cuya organización es cercana a la oposición demócrata.
«El mensaje funcionó en 2000 y especialmente en 2004. Pero ahora los latinos han vivido ocho años de ese cuento y van a ser más escépticos», pronosticó. «El desgaste de ese mensaje es otro problema para McCain», aseguró Restrepo.
John McCain
Precandidato republicano