Estamos a dos meses y medio de nuestra máxima efeméride patria, el 15 de Septiembre, acaecida 188 años de haberse declarado en 1821 nuestra emancipación política de España.
Ha sido costumbre que la Gobernación Departamental tenga a su cargo la organización de esos festejos por medio de una comisión especial integrada por representantes de varios ministerios de Estado, pero considero que este año, y para los venideros, los despachos ministeriales de Educación y de Cultura y Deportes debieran de tener mayor presencia.
En años ya pretéritos para éstas fechas se organizaban en los respectivos barrios citadinos, hoy zonas, altares a la Patria, el 15 había actos especiales con participación de los vecinos. En uno de esos altares, lo reitero, en la hoy colonia Ciudad Nueva, zona 2, estuvo presente nuestro Premio Nobel de literatura, Miguel íngel Asturias Rosales. También se enviaban estímulos económicos a los departamentos del interior para que los festejos fueran a nivel nacional.
Esta fecha, que involucra a toda Centroamérica, debe recordarse en toda su dimensión. Se cuestiona el hecho de que los usufructuarios fueron los españoles que figuran como «próceres» sin haber movido un dedo a favor de la Independencia, y si la declaración fue por miedo al ver el movimiento ciudadano en pro. Eso es aparte. La fecha pertenece al pueblo.
Entre las cosas que se me ocurren, está la colocación de una placa conmemorativa en mármol (esto es para que no se la roben si es en bronce), en la casa en donde estuvo la casa presidencial del entonces presidente de la Republica, general José María Reyna Barrios, sita en la esquina, norte oriente que abarca la 9ª. calle y la 11 avenida de la zona 1. En esta casa fue en donde se aprobó definitivamente nuestro Himno Nacional, con la música del maestro Rafael ílvarez Ovalle, oriundo de San Juan Comalapa, y del poeta cubano-guatemalteco, José Joaquín Palma.
Después del glorioso 20 de Octubre de 1944, en el segundo piso de ese inmueble estuvieron situados los juzgados de 1ª. instancia, y después, la CGTG, de ese entonces y sus sindicatos. El terremoto del 4 de febrero de 1976 derribó el segundo piso. En la actualidad está abandonado. Es un inmueble que debe ser declarado patrimonio histórico nacional, restaurarlo antes de que siga deteriorándose y se convierta en parqueo para automóviles.
También se me ocurre que en el Obelisco, de la zona 10, se coloque, en esta fecha, otra placa en honor a los «PRí“CERES ANí“NIMOS» que sufrieron persecución y cárcel por sus movimientos independentistas. ¿Y por qué no habría de colocarse una estatua en honor de doña Dolores Bedoya de Molina?
Como digo, son cosas que se me ocurren, pero que considero son factibles de llevarse el cabo con un poco de buena voluntad política y que no requieren de fuertes inversiones de dinero.
GOTITA: En eso de Honduras, se metieron en honduras.