El viernes 10 a las 18:30 horas en la galería El Túnel se inaugurará la exposición titulada “Al arte tiempo”, actividad del XV Festival del Centro Histórico que reúne esculturas de Flavio Santa Cruz y pinturas de Mauro López y Mario García, artistas que celebran 20 años de vida profesional.



Se trata de una exposición itinerante que desde el mes de febrero ha recorrido las escuelas de arte en las que se formaron a finales de los años 80 y las galerías donde iniciaron sus exitosas carreras a principios de la década del 90.
Dice Juan B. Juárez: “Estos artistas pertenecen a la generación del 90, que se formó durante el conflicto armado, y heredaron de sus antecesores esa temática violenta y documental con la que, por razones vitales, ya no se identificaron y terminaron, al final, rompiendo no sólo con la noción demasiada estrecha de un arte comprometido sino también con la estética modernista y con las técnicas creativas tradicionales.
En el caso del escultor Flavio Santa Cruz, lo que se manifiesta en sus obras con irrefrenable vigor son ciertos impulsos emotivos, ciertas certezas profundas y elementales, ciertas comprensiones intuitivas y repentinas, que se abren paso hasta la superficie confusa del presente a través de elementos formales y literarios de la tradición popular, pero que ya no se resuelven como leyenda, mito o sabiduría ancestral sino que simplemente imponen su perturbadora presencia en la dinámica de nuestro mundo y de nuestra realidad más inmediata. Así, si bien es cierto que en sus esculturas no encarna una visión idealizada del mundo que funcione como paradigma estético y moral y tampoco se articula en ellas una crítica a fondo de la realidad, cada una de ellas obedece, sin embargo, a una intención significativa muy precisa, dirigida a hacer ver aquellas presencias que en medio de nuestra cotidianidad social y cultural resultan incómodas y perturbadoras en más de un sentido.
La pintura de Mauro López, por su parte, registra no sólo el abandono de los campos de labranza convertidos por la lógica realista de la guerra en campos de batalla sino también y al mismo tiempo el retorno de la imaginación y la poesía, desterrados por esos años beligerantes de los procesos de creación artística. La instauración de la imaginación poética como fuente del trabajo artístico es naturalmente un fenómeno social que marca al arte y a los artistas de toda una época, pero que la evolución de la pintura de Mauro López ilustra con claridad inequívoca.
En la pintura actual de Mario García, la luminosidad y transparencia del color, la sencillez de la composición casi escenográfica, la contención emocional en la descripción de los contenidos visibles de sus cuadros, los temas sencillos y cotidianos, el modelado escultórico de los personajes y el uso sutil de elementos simbólicos universales e inconscientes, alcanzan un equilibrio formal y expresivo al que bien podemos llamar clásico. Tal perfección, sin embargo, es el resultado de un proceso largo y complejo que se fundamenta en el desarrollo concertado de factores vitales muy simples: el dibujo, para el cual muestra un talento natural e innato, el estudio de la figura humana y la lealtad a sus orígenes de guatemalteco de la ciudad de Antigua. Obviamente, para Mario García el camino para la recuperación de la integridad de la vida humana estaba señalado por el equilibrio clásico, buscado y encontrado ya no en las frías rutinas académicas sino en la añorada plenitud de la ciudad de Antigua, apenas entrevista en los reflejos del agua, en la solemnidad ritual y pudorosa de las mujeres antigüeñas, en la luz conventual de un farol ferviente, en el volcán inamovible por el que baja el cielo.
La exposición “Al arte tiempo” permanecerá abierta al público hasta el 31 de agosto y puede ser visitada en horarios normales de la galería el Túnel del Centro Histórico: 16 Calle 5-30, zona 1. Entrada libre.