EN EL PRINCIPIO de la Creación y de la humanidad, Cristo Dios hizo a Adán del polvo de la tierra del Paraíso, convertido por él en hueso y carne, y alentó Espíritu de vida en su nariz; fue la primera alma viviente; después hizo a Eva de la costilla de Adán, por eso él la llamó Varona y «carne de su carne y hueso de sus huesos». Y fueron hechos Varón y Hembra; hombre y mujer con sexo completivo, diferente.
Su propósito fue hacerlos a ellos, y a su descendencia, también eternos, que se sustentaran de Dios, tuviesen perfecta comunión con í‰l adorándole y sirviéndole. Toda la creación fue puesta bajo sus pies y a su mano para su conservación. Y en efecto, Adán puso nombre a cada ser viviente y a toda cosa de la creación; a los animales de la tierra, del agua, y aves de los cielos. Más para Adán no halló en todo lo creado, ayuda, compañía ni sexo completivo que lo atrajese, más que sólo en la mujer que Dios le hizo y fuese de su propiedad. Por cuya unión en el futuro el hombre dejaría a su padre y a su madre para unirse a su mujer, como principio de la familia al dar a luz hijos de generación en generación. PAREJA es simplemente dos que hacen par para algún propósito, y la pareja ideal, la más excelsa es la unión en matrimonio de un hombre y una mujer para ser casados y llegar a tener prole, familia propia del ADN de ambos, progenie; hijos de una prosapia que no avergí¼ence a los nonatos por su estirpe. Lo que elementalmente debieran tomar muy en cuenta por cualquier jurisconsulto que hoy hacen casamientos entre personas de igual sexo, para no hacer semejantes y abominables matrimonios, En el principio Cristo, Adán y Eva se buscaban y reunían en el lugar más bello del Edén. Ellos le adoraban y atendían, í‰l les instruía acerca de cómo debieran de vivir, trabajar y ser. Y lo que no debían de hacer. Eva un día fue atraída por la serpiente, y prestándole atención y obediencia a la culebra, o sea al diablo que habló por medio de ella, como prototipo del tentador de la humanidad, obedeció más al diablo que a Dios y a Adán su marido, cotorreó con el tentador, se sujetó a su dicho y al hecho, faltando al precepto de Dios, de no ambicionar al mismo tiempo el bien y el mal que son contrarios entre sí; lo que hizo nacer en ella el deseo de la codicia de ser como Dios o dioses, tal como el diablo lo ambicionó entre los ejércitos de los cielos, antes de la creación del mundo; y fuera echado de aquel Reino. Entonces se operó la primera y gran debacle de los siglos en la tierra, la eterna calamidad de todos los tiempos, el desastre total. Todos quedaron contra todos, la naturaleza animal y vegetal contra Adán y Eva, ellos sintiendo más que vergí¼enza de su desnudez, miedo por haber pecado, se escondieron de Cristo y a su Palabra; sin embargo no pudiendo hacerlo, vinieron ante El quién les dijo: ¡Qué has hecho!. LA RESPUESTA: Adán dijo una media verdad y media mentira a la vez excusándose con: -La mujer que me diste por compañera me dio de la fruta prohibida y comí;- Eva respondió: -La serpiente me engañó y comí y le di a Adán. La serpiente que habló como instrumento del diablo, hizo lo que de él era de esperarse; y recibió la maldición de Dios de ser enemigo de la mujer, a la que el tentador desde entonces hasta este instante, hace objetivo de sus artimañas, inclusiva el transexualismo. Pero el hilo se rompió al ser hecho en el vientre de una doncella el Santo Hijo del Hombre venido de Dios a María de Belén, que fue el Vaso escogido para el nacimiento del Redentor, el Señor Jesús, para desatar a los amarrados por el diablo. DESDE ENTONCES la enemistad sembrada por el diablo entre la humanidad, y su descendencia quedó reconciliable con Dios, por la fe en el Señor JESíšS y su muerte como la del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo: por haber resucitado por la justicia que había en él. El Justo en la Cruz por los pecadores de este mundo, dejando abierto de nuevo, el camino a la Gloria que tras la salida de Adán y Eva estaba cerrado y guardado por una espada encendida que se revolvía por todos lados, impidiendo que se metiera la mano en el camino del árbol de la vida.» Por esto el Señor JESUCRISTO dijo: -Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, y nadie vuelve al Padre sino es por mí-.