El trigo, el maíz y la soja, así como el cacao, el café, el azúcar y el algodón han visto caer sus precios con la crisis, en mercados dejados de lado por los fondos de inversiones que unos meses atrás los llevaron a las alturas.
En el mercado de materias primas de Chicago, los precios del trigo, el maíz y la soja registraron bajas de 23%, 28% y 32% respectivamente desde mediados de setiembre. En el mismo período en Nueva York, el cacao cayó 17%, el café 19% y el azúcar 9%.
Con los vaivenes del petróleo, la combinación resulta explosiva: «Las inquietudes vinculadas a una economía mundial débil, podrían limitar la demanda para las materias primas agrícolas americanas, y la proyección del dólar», lo que aumenta el precio para los inversores poseedores de otras divisas, sostiene Joe Victor, que sigue el mercado para la agencia de bolsa Allendale.
El resultado: Los fondos de inversión se retiran del mercado, un movimiento que se intensificó con la crisis financiera al encontrarse con falta de liquidez. Estos mismos fondos habían atragantado el mercado en los últimos años catapultando los precios de estas materias primas a niveles récord.
La fanega de trigo (de 25 kg) cotizó el último 27 de febrero a 13,4950 dólares contra los 5,5 dólares de esta semana, tras una vertiginosa caída del 60%. La de maíz pagaba 7,6775 dólares el 3 de julio, contra menos de 4 dólares hoy (-50%), y la de la soja 16,52 dólares, contra menos de 9 dólares (-45%)
La situación era entonces muy diferente: la demanda explotó, impulsada por la explosión demográfica y económica de las economías emergentes, y debido a que las reservas de producción agrícolas eran escasas como consecuencia de las condiciones climáticas en el mundo entero: sequías en Australia, heladas en Estados Unidos y Canadá, inundaciones en Europa.
Por otro lado la situación mejoró este año: según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción de cereales debería crecer cerca de 4,9% en 2008, para alcanzar un nivel récord, a más de 2.200 millones de toneladas.
Pero por el otro, el contagio de la crisis mundial, que afecta el consumo familiar y enlentece la actividad industrial, enfrió las previsiones de crecimiento.
La misma incertidumbre afectó directamente los precios del algodón, lo que repercutió directamente en el rubro de los textiles, considerado muy sensible a los avatares de la economía: su precio cayó un 30% desde principios de septiembre en Nueva York y evoluciona hacia su cotización más baja desde hace tres años, por debajo de los 50 dólares la libra esta semana.
Los analistas sostienen que la situación se presenta diferente para los cereales, dado que su comercialización para la alimentación disminuye los riesgos en la medida que la población crece.
«Los precios permanecen relativamente sólidos comparados con el nivel de hace tres años», sostuvo Joe Victor.
«Mientras que los fondos especulativos liquidan sus posiciones, son los industriales los que compran, lo que revela que los precios cayeron a un nivel que estimula la demanda», añadió el analista.
Jason Roose, de US Commodities, con sede en el centro-oeste de Estados Unidos, una importante zona agrícola, sostuvo por su parte que «el precio del maíz y de la soja debería subir, por lo que los agricultores deberían comprar nuevas tierras para el próximo año».
«A estos niveles, vista la debilidad del dólar, nos situamos debajo de los costos de producción», agregó.
Hace pocos días la FAO manifestó su preocupación ante una posible baja de las superficies cultivadas, lo cual, sumada a las pocas reservas, podría lanzar los precios a niveles récord el año que viene.
Según esa institución, la disparada de los precios de los cereales sumergió -solo en el año 2007- a 75 millones de personas en el hambre y la pobreza.