Mateo Flores, el ‘Port Said’ guatemalteco


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Fue la última gran tragedia en Latinoamérica y la última antes de que se eliminaran las localidades sin asiento. Murieron 84 personas, incluidas mujeres y niños, a causa de los millares de entradas falsas adquiridas en la reventa.

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TOMADO DE MARCA.COM

Los dramáticos sucesos de Port Said (Egipto) han traído a la memoria otras tragedias similares, que han marcado y transformado la historia del fútbol. La última vivida en Latinoamérica, y una de las mayores que se recuerdan, fue la desencadenada en el Estadio Nacional Mateo Flores, a punto de comenzar un encuentro entre Guatemala y Costa Rica para clasificarse al Mundial de Francia 98.

Murieron 84 personas, incluidos seis niños y siete mujeres, tras formarse una avalancha humana en la grada general del lado sur. Las puertas estaban ya cerradas, a una hora del comienzo del encuentro, pero alguien las abrió para que pasaran las miles de personas que esperaban fuera. La Policía había contabilizado un mínimo de 7 mil boletos falsos. Se estima que unas 50 mil personas querían pasar a un estadio cuya capacidad máxima es, hoy en día, de 30 mil.

«Horror», fue el titular del diario MARCA en el que se reflejaba la tragedia. Esa misma edición del periódico madrileño adelantaba dos de las causas del desastre que podrían haberse evitado: no existían medios de control de las entradas falsas y aún no había entrado en vigor la norma de la FIFA -aunque estaba a punto de hacerlo- que obliga a que todos los boletos se correspondan con un asiento.

Otras medidas de seguridad se han implementado desde aquel día -16 de octubre de 1996- en estadios de todo el mundo. Una de ellas, que se echó en falta en Guatemala, es la inclusión de puertas anti-pánico para poder escapar en caso de avalancha. Otra es la retirada de las vallas que separan al público del césped, una práctica que ha ganado terreno poco a poco. En la Liga española, el Rayo Vallecano se convirtió la temporada pasada en el último equipo en retirar esta barrera; algo que ya pidió la FIFA, según recordaba MARCA, tras la conmoción sufrida en el Mateo Flores.

Las nuevas tecnologías también permiten un mayor control de la autenticidad de las entradas, hasta límites insospechados hace más de 15 años. Sin embargo, la matanza de Port Said, motivada por un intento de linchamiento, ha recordado al mundo los peligros inherentes a las multitudes. Las escenas que relata estos días la prensa de todo el globo recuerdan a las que contaba en MARCA el periodista Juan Sánchez Cascante, que vivió en primera persona el drama del Mateo Flores, enviado por el diario ‘Al Día’ de Costa Rica.

«Un hombre se cruzó en mi camino y me agarró por los hombros. Prácticamente agonizaba. Apenas alcancé a escuchar su tenue voz: ‘Ayúdeme, ayúdeme. Se lo pido, se lo ruego’. Traté de aflojar su ropa y lo primero que pensé fue en darle aire con mi libreta. Fue inútil. Dejó de respirar. A su lado vi el rostro desfigurado, la carita deshecha de un niño…», relataba el reportero.