Catorce soldados de Estados Unidos fallecieron hoy cuando el helicóptero en el que viajaban se estrelló en el norte de Irak, informó su ejército, a los que se suman los 20 muertos en un atentado suicida ocurrido en Baiji (norte).
Esta nueva jornada sangrienta alimenta los signos de frustración en la Casa Blanca con el gobierno iraquí, presidido por Nuri al-Maliki, por su incapacidad para reconducir la situación en el país.
En un escueto comunicado, el ejército estadounidense informó hoy uno de los accidentes más graves desde la invasión de Irak en 2003: «Dos helicópteros UH-60 Blackhawk efectuaban una misión nocturna cuando uno de ellos se estrelló. A bordo viajaban cuatro miembros de la tripulación y 10 pasajeros».
Las tropas estadounidenses suman ya 3.719 soldados muertos desde que comenzara el ataque para derrocar al régimen de Saddam Hussein, según las cuentas de la AFP en base a los datos ofrecidos por el Pentágono.
«Las primeras informaciones apuntan a que el aparato sufrió un incidente técnico. No hay indicios de disparos enemigos», agregó el comunicado militar.
Los soldados pertenecían a la «Task Force Lighting», cuyo cuartel general está en Tikrit, bastión sunita al norte de Bagdad.
Poco después de este accidente, un suicida estrelló un camión repleto de explosivos contra un puesto de policía ubicado en el mercado de la ciudad de Baiji, al norte del país.
Según fuentes hospitalarias, la cifra de muertos se eleva, por el momento, a 20 fallecidos (cinco de ellos policías) y 80 heridos, aunque la cifra podría incrementarse, ya que bajo los escombros podrían encontrarse nuevas víctimas.
Esta espiral de violencia que parece no tener fin ha provocado un distanciamiento del presidente estadounidense George W. Bush con respecto al gobierno iraquí, al que hasta ahora siempre había apoyado.
«Si el gobierno no responde a las exigencias de los ciudadanos, éstos deberán cambiar de gobierno», dijo Bush el martes, admitiendo su «frustración» por el devenir de Irak.
«No le incumbe a nadie imponer plazos al gobierno iraquí», respondió el miércoles el primer ministro iraquí, durante una visita a Damasco (Siria).
La frustración de Bush está motivada por la necesidad de conseguir resultados antes de mediados de septiembre, cuando deberá acudir al Congreso para presentar un informe de evaluación del impacto en la zona de los 30.000 nuevos soldados enviados a Irak desde enero.
El aumento de las tropas desplegadas en Bagdad y su periferia ha reducido el número de muertos en esta zona, pero en el resto del país los ataques y los muertos no han hecho sino incrementarse.
A la incapacidad de Maliki por controlar la violencia en el país se une su posición cada vez más frágil al frente del gobierno.
George W. Bush, presidente de Estados Unidos.