Las fuerzas del gobierno sirio renovaron el ataque a la ciudad rebelde de Homs hoy, dijeron activistas, mientras que la jefa de derechos humanos de Naciones Unidas teme una posible guerra civil.
Tropas leales al presidente Bashar Assad han estado bombardeando Homs durante más de una semana para retomar partes de la ciudad capturadas por las fuerzas rebeldes. Se cree que cientos de personas han muerto desde el sábado pasado y las condiciones humanitarias en la ciudad van empeorando.
Homs estuvo bajo un «brutal bombardeo» el martes, dijo el grupo activista Comités de Coordinación Local, citando a su red de observadores de campo.
Con el esfuerzo diplomático empantanado, el conflicto en Siria está adquiriendo dimensiones de una guerra civil, con disidentes del Ejército en choques casi diarios con los soldados.
Navi Pillay, jefa de derechos humanos en la ONU advirtió el lunes que la incapacidad del Consejo de Seguridad para hacer algo ha envalentonado al gobierno sirio para lanzar un asalto total.
el levantamiento empezó en marzo pasado mayormente con manifestaciones pacíficas en contra del gobierno dictatorial de Assad, pero se ha militarizado luego de la brutal ofensiva del Ejército.
Pillay dijo en la Asamblea General que más de 5.400 personas habían muerto tan solo el año pasado y el número de muertos y heridos continúa en ascenso a diario.
Asimismo, la funcionaria dijo que decenas de miles de personas, incluyendo niños, han sido arrestados, más de 18.000 personas están, supuestamente, detenidas arbitrariamente y miles más están reportadas como desaparecidas. Además, se calcula que 25.000 personas han buscado refugio en países vecinos y más de 70.000 están desplazados dentro del país.
«La amplitud y patrones de los ataques hechos por los militares y las fuerzas de seguridad en contra de civiles, y la destrucción generalizada de hogares, hospitales, escuelas y demás infraestructura civil indican la aprobación o la complicidad de las autoridades en los más altos niveles», dijo Pillay.
Asimismo, el lunes, el gobierno del presidente estadounidense Barack Obama dijo que apoya los planes de la Liga Árabe para detener la continua violencia en Siria, pero señaló varios obstáculos para desplegar la fuerza internacional de paz propuesta para el país y para conseguir el respaldo completo de la idea.
El gobierno estadounidense ha dicho en repetidas ocasiones que no ve una solución militar a la crisis en Siria, aunque funcionarios del país han indicado que considerarían que la Liga Arabe pidiera fuerzas de paz y discutirlo con varios países para ver si tal idea es factible. Sin embargo, anticipan que habría dificultades para conseguir la necesaria autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para las fuerzas de paz.
Entre los principales obstáculos está la oposición de Rusia y China, países que vetaron una acción del Consejo de Seguridad mucho menos ambiciosa este mes. Rusia ha dicho que no se pueden enviar las fuerzas de paz sin la aprobación del gobierno sirio.
Funcionarios en Damasco ya han rechazado la propuesta, calificándola de injerencia injustificada en asuntos internos.
Solicitud a China
La Unión Europea (UE) exhortó hoy a China a abrir sus mercados, actuar con mayor decisión para obligar a Irán a negociar sobre su programa nuclear y respaldar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el caso de Siria.
El presidente de la UE, Herman Van Rompuy, hizo la petición luego que el primer ministro chino Wen Jiabao afirmó que China y la Unión Europea necesitan trabajar juntos para lograr una solución a la crisis derivada del abultamiento de la deuda soberana en Europa.
Van Rompuy ofreció una conferencia después de que él y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, sostuvieron conversaciones con Wen. Dijo que los interlocutores discutieron las maneras de abrir los mercados de China y resolver las brechas comerciales.
«Repetidamente hice énfasis en la necesidad de igualdad de condiciones para los negocios europeos, incluyendo un mejor acceso a los mercados para empresas de Europa, la protección a la inversión y a la propiedad intelectual y nuestras preocupaciones sobre el proteccionismo», dijo Van Rompuy.
Los dos principales funcionarios europeos están en Beijing para asistir a la cumbre entre China y la UE, en la que previsiblemente los temas incluirán a Siria, Irán y los planes del bloque para aplicar a las aerolíneas cobros por emisiones de carbono, a lo que Beijing se opone.
La cumbre tiene lugar un día después de que la agencia calificadora Moody’s redujera la calidad crediticia a Italia, Portugal y España.
Francia, Gran Bretaña y Austria conservaron su calidad crediticia en el máximo nivel, pero sus perspectivas les fueron reducidas de «estables» a «negativas».
Van Rompuy indicó durante una conferencia de prensa que la UE apoya los intentos de la Liga Arabe para poner fin a la violencia en Siria. China, al igual que Rusia, ha recibido críticas por haber vetado hace más de una semana una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que habría presionado al presidente sirio Bashar Assad para que ceda el poder. China argumentó que la votación del organismo se realizó antes de que las diferencias sobre la propuesta fueran resueltas.
Van Rompuy dijo que la UE «hace un llamado a todos los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a actuar con responsabilidad en este crucial momento».
Wen, por su parte, señaló que el asunto de mayor urgencia sobre el tema de Siria es «evitar la guerra y el caos» y agregó que China apoya todos los esfuerzos que estén dentro del marco de la constitución de los Estatutos de Naciones Unidas.
Las economías de China y la UE «son tan interdependientes que una variación en la tasa de crecimiento de alguno de ambos socios estratégicos tiene una repercusión directa y palpable en el otro», dijo Van Rompuy.
Beijing ha exhortado a Europa a que controle la crisis financiera que tiende a desbordarse, pero no ha dicho si invertirá en el fondo de rescate financiero diseñado para la asistencia de las naciones a las que acucia una pesada deuda.
Analizan situación
China, que vetó una resolución de la ONU sobre Siria, dijo ayer que un enviado de su país ha sostenido conversaciones con el jefe de la Liga Árabe.
China y Rusia vetaron hace más de una semana la resolución de la ONU que apremiaría la renuncia del presidente de Siria, Bashar Assad.
Beijing y Moscú argumentaron que se había convocado a la votación antes de que estuvieran superadas las discrepancias sobre el texto.
Ese veto suscitó las críticas de diversas partes, incluida la Liga Arabe, que ha emprendido acciones regionales para poner fin al derramamiento de sangre que ha durado 11 meses en Siria.
El enviado Li Huaxin ha viajado a El Cairo, donde sostuvo conversaciones «francas y provechosas» con el secretario general de la Liga Arabe, Nabil Elaraby, dijo el Ministerio del Exterior en un comunicado.
«China y los países árabes tienen una amistad muy tradicional y una relación de cooperación, y mantienen una estrecha comunicación y coordinación sobre asuntos políticos», afirmó Li en el comunicado.
«Debido al agravamiento constante de la situación siria, esta visita a El Cairo tuvo como propósito explicar la posición y política de China hacia la Liga Arabe y los países árabes, y escuchar las opiniones respectivas», apuntó.
El régimen de Assad ha recurrido a una severa represión para aplacar la revuelta que se inició en marzo de 2011. Más de 5.400 personas han perdido la vida, de acuerdo con cifras de las Naciones Unidas correspondientes a enero.
El portavoz del Ministerio del Exterior, Liu Weimin, reiteró el martes a la prensa que el problema en Siria debe ser resuelto mediante la negociación y afirmó que China considera «al problema sirio, en esencia, un asunto interno (de aquel país)».
El lunes, el Ministerio del Exterior expresó su respaldo a las acciones de mediación de la Liga Arabe en Siria pero se abstuvo de precisar si apoyaba el llamado de la misma a favor del envío de cascos azules a ese país para detener la lucha.
La postura de China sobre Siria podría conocerse el martes cuando el vicepresidente chino Xi Jinping se entreviste con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca.