Más que un cambio en el discurso


Oscar-Clemente-Marroquin

Tras las elecciones en Estados Unidos, en las que el Partido Republicano perdió en todos los centros urbanos más poblados pese a haber realizado la más costosa campaña de la historia, ahora se vive un debate en los medios de comunicación que se orienta básicamente a discutir el cambio de discurso que necesitan los conservadores para detener la caída que han tenido no sólo entre los hispanos, los votantes de raza negra y las mujeres, sino que en los distritos más poblados y donde se concentra la mayor cantidad de votos.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Pero la verdad es que el discurso del Partido Republicano es congruente con las creencias conservadoras que se han ido radicalizando en los últimos años por la influencia de esos grupos de escasas luces intelectuales que se han fanatizado en el tema fiscal y de la reducción del Estado y que ven a los sectores de clase media para abajo como gente aprovechada que trata de vivir de los impuestos que pagan los más ricos. El mismo Romney, quien en campaña había dicho que no podía competir por el voto de 47% de personas que reciben beneficios públicos, dijo luego de la elección que había perdido porque el gobierno de Obama había comprado el voto de más del cincuenta por ciento de la gente con cuestiones como los préstamos para la educación universitaria, el sistema de seguros para salud y el seguro de desempleo.
 
 En otras palabras, la tesis de los republicanos es bien clara, puesto que cada día están más convencidos de que la única prosperidad debe venir del derrame que provoca el bienestar de los más ricos, quienes generando empleo proporcionan medios de vida a la población. Centran todo su enfoque ideológico en la reducción de la carga fiscal y reducción de la inversión pública para dejar que sea la iniciativa privada la que se encargue de generar esa prosperidad que es propia del llamado sueño americano.
 
 Si los republicanos no entienden que más que el discurso tienen que cambiar su enfoque, cada día irán perdiendo más y más voto de la gente que entiende la necesidad, por ejemplo, de la inversión fuerte y sostenida en educación para que Estados Unidos se recupere del rezago que tiene actualmente frente a las sociedades más desarrolladas en donde el Estado ha fortalecido el sistema educativo para competir mejor y más eficientemente en un mundo globalizado donde se requiere de recurso humano capaz y competente.
 
 Mientras todas las sociedades desarrolladas tienen sistemas públicos de salud que ofrecen cobertura universal, los republicanos siguen pretendiendo que su país sea el único del primer mundo que no ofrezca ese tipo de cobertura a toda la población. La necesidad de mejorar el sistema de salud para ampliar la cobertura y también para bajar los costos que hoy por hoy son los más altos del mundo, es algo evidente aunque choca frontalmente con la idea de los sectores más conservadores que repudian cualquier acción del sector público para promover políticas como la de un nuevo sistema de salud. Sectores que insisten en hablar de la reducción del déficit únicamente mediante la reducción del gasto público, sin aceptar la necesidad de mejorar los ingresos para lograr el balance que se alcanzó a finales de la administración de Clinton.
 
 Cuando Obama decía que la última era más que una elección presidencial porque era la escogencia entre dos modelos totalmente distintos para definir el futuro del país, estaba realmente abordando el tema de fondo porque hay una disparidad ideológica tan profunda que no se resuelve con el cambio de discurso sino que demanda, como única salida, la obligación de pensar para definir un modelo de prosperidad verdaderamente viable.