Francia, que mencionó la posibilidad de una guerra con Irán y pidió sanciones europeas por su programa nuclear, dio un nuevo paso en su acercamiento con Estados Unidos, confirmando así una tendencia que ya había manifestado en lo relativo a Irak, la OTAN y Turquía.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, que el próximo fin de semana va por primera vez a Washington en tanto jefe de la diplomacia francesa, se lanzó en picada ayer en la noche contra el régimen de iraní, enemigo público número uno de Estados Unidos en Oriente Medio.
El jefe de la diplomacia francesa afirmó que el mundo debe «prepararse para lo peor», es decir «una guerra» con Irán, y pidió sanciones europeas para ese país, aunque llamó a «negociar hasta el fin» para impedirle que se dote de la bomba atómica.
También advirtió a las empresas francesas contra toda nueva inversión en Irán, satisfaciendo una antigua demanda de Washington en este sentido.
La visita de Kouchner a Bagdad a fines de agosto, la primera de un alto responsable francés desde la caída de Sadam Hussein en 2003, fue saludada con entusiasmo por Washington.
Paris también dio su beneplácito a Estados Unidos cuando manifestó su voluntad de acercamiento con la OTAN.
El nuevo despliegue hacia Kandahar (sur de Afgansitán) de los aviones franceses que operan allí, en vez de Duchambé (Tayikistán), fue una demostración de la voluntad francesa de participar en un terreno de guerra esencial para Estados Unidos.
El presidente francés Nicolas Sarkozy también acomodó su posición sobre un tema importante para Estados Unidos, como es la adhesión de Turquía a la Unión Europea.
Sarkozy declaró estar dispuesto a negociar el tema bajo ciertas condiciones, a pesar de que personalmente sigue siendo hostil a la presencia en Ankara en la UE.
La oposición socialista manifestó su preocupación de ver la diplomacia francesa tomar una orientación claramente «atlantista» e inspirada en los «neoconservadores», desde la llegada de Sarkozy al poder.
La dirección socialista reclamó un debate sobre Irán en el Parlamento, después de las declaraciones de Kouchner el domingo.
Este último ha tratado de desestimar las críticas y reiterado que «la diplomacia francesa no recibe órdenes de Washington», considerando por otra parte que, en relación a Irak, «la derrota existe ya» para Estados Unidos.
Hablando ante los embajadores franceses a fines de agosto, Kouchner había destacado «la crisis del dominio estadounidense» en el mundo.
Franí§ois Heisbourg, presidente del International Institute for Strategic Studies (IISS) de Londres, relativizó este acercamiento franco-estadounidense.
En lo referente a la Turquía, Sarkozy «está más preocupado por no perder el contacto con los otros países europeos que de dar gusto a Estados Unidos», estimó.
En relación a Irán, el análisis cada vez más dramático que hace Francia «está más relacionado con el comportamiento de los iraníes» que con presiones de Estados Unidos, empantanado como está en Irak, afirmó.
Para Bruno Tertrais, de la Fundación para la investigación estratégica (FRS), «no hay un alineamiento, sino convergencias», sobre todo en el tema iraní
Yves Boyer, especialista en cuestiones de defensa en la FRS, recordó que en temas tan importantes como el calentamiento climático o las negociaciones comerciales de la OMC, «no hay ningún acercamiento manifiesto» entre París y Washington.