Mario René Matute es una memoria organizada. Sólo de esa manera puede escribir con relación a la particularidad de los romances y recrear imágenes para alimentar leyendas en la gran aventura de su imaginación literaria.
El nombre de Mario René Matute tuvo especial impacto en España cuando volvió a estar presente en el mundo de la literatura. Sus palabras resonaron en la modernidad y, una vez más, su sensibilidad se expresó a través de su novela Los alcatraces -fue publicada en braile- y el libro Cuentos vivos. En años diferentes ambos obtuvieron el primer lugar del premio Tiflos (ciego en griego) que convocó la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).
En Los alcatraces Mario René combina aspectos de la cotidianidad con rasgos de amor. Lo erótico se entrelaza con el misterio, lo cual le permite desarrollar una novela donde el enigma siempre está presente y la lectora o el lector no dejan el libro y corren el peligro de convertirse en uno de los personajes.
En España la revista Domingo le hizo una entrevista con relación a su libro Cuentos de un país perdido. Desde luego. Se refiere a Guatemala. «El ambiente -señaló Mario René- podría decirse que se mueve entre tensiones de inseguridad, anécdotas medio surrealistas, evocaciones nostálgicas, algo de asomos eróticos, ensoñaciones y resquebrajamientos de proyectos».
De su obra también es relevante señalar la presencia del libro Palos de ciegos (2001) lo cual le permitió recibir el premio Quetzal de Oro de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG). En un texto de humor negro, con referencias a hechos reales, donde el autor se expresa con lenguaje popular guatemalteco para hablar de cantinas en el olvido y de otras que únicamente Mario René y su grupo de amigos invidentes supieron de su presencia.
Mario René coadyuvó en la formación del conjunto musical Armonía en tinieblas, integrada por jóvenes ciegos e hizo la letra de varias canciones, entre ellas, Llegó la nochebuena, con ritmo de cha cha cha, y Por el agua vendrá, la cual obtuno el primer lugar en el concurso anual que organizaba la Asociación Guatemalteca de Autores y Compositores.
Mario René es un hombre de estudio sistemático. Organiza sus palabras tomando del universo todo lo que nos llena de sentimiento. Pertenece a una generación de intelectuales que escribieron adentro o fuera de su país. Guatemaltecos y guatemaltecas asimilamos sus mensajes porque son expresiones de esperanza, líneas donde se encuentra la dulzura de un poema o el análisis crítico de la sociedad guatemalteca. De esa manera se ha expresado en revistas como Colibrí, editada en Costa Rica; De par en par, de México, y A pie, de la secretaría cultural del Distrito Federal. Ha participado escribiendo en la sección cultural de diferentes periódicos de México, entre ellos, El Gallo Ilustrado, de El Día, así como en Unomásuno y El financiero. En Guatemala publicó en El Gráfico, La Hora Dominical, El Gráfico, Impacto, así como en las revistas Luis Braile, de Argentina y Horizontes, de Montevideo.
La expresión literaria más intensa de Mario René se encuentra en la poesía. Su producción es abundante y variada. Sus poemas han sido publicados en la Antología de poetas latinoamericanos, que dirigió Miguel íngel Asturias, y en Poesía revolucionaria guatemalteca, a cargo de María Luisa Rodríguez deMestre. Las distinciones recibidas ubican la calidad de sus poemas. Un ejemplo es su libro Sueños Concavos (1997). Es un texto de emociones audaces escrito con talento. Un poemario donde se exponen las representaciones de la vida, serenas reflexiones y suaves melancolías. Asimismo, su libro de poemas Grumete en la proa, donde Mario René ordena los símbolos del lenguaje y recrea su imagen de poeta. Con este texto obtuvo el premio que convocó la Biblioteca Nacional de Ciegos de Buenos Aires, Argentina.
La trayectoria de Mario René Matute -quien aún vive en México- ha sido y es la de un hombre creando la palabra escrita, siempre inmerso en la efervescencia universitaria guatemalteca, con altos ideales, presencia intelectual y preocupaciones sociales. Es un hombre comprometido con su tiempo. Por esta razón, adquieren especial importancia los homenajes que actualmente se realizan por sus aportes en literatura, vinculados al cumplimiento de sus 75 años.
Mario René aprendió a dibujar sus palabras y alumbra a quien lo ve, nos mira con su calidad humana, logra vernos a través de sus poemas y nos describe por medio de sus aportes literarios: siempre con elegancia en la forma y sobriedad en el estilo (Final).