Orgullosos debemos sentirnos los guatemaltecos de ser anfitriones de relevantes personalidades, del mundo, que vendrán al país con motivo de las celebraciones de la CXIX Sesión del Comité Olímpico Internacional (COI).
Guatemala es pequeña en su dimensión geográfica, pero grande en sus atributos científicos, inventivos, culturales y hasta catastróficos, si se quiere, pues hasta con ellos ha llamado la atención internacional. Cuenta nuestro país con dos Nobel, de Literatura y de la Paz, y no es remoto que se cuente, en lo futuro, con Nobel de la Medicina.
Nuestra patria es, hasta ahora, la única que cuenta con la historia de su Himno Nacional teatralizado. En la música hay figuras que han ocupado puestos de primera, tanto en el bel canto, como en la dirección de grandes orquestas. Lo que nos hace falta es autovalorarnos, hacer honor a nuestra ascendencia, la de los gloriosos mayas, admiración de los sabios del mundo actual.
A ese caudal de grandeza que poseemos, se suma ahora la presencia de éstas ilustres personalidades venidas de remota ultramar, que con su presencia van a acrecentar ese prestigio de que gozamos, que por su índole, abarca también a toda Centroamérica.
Entre todo esto que nos distingue se encuentra, también, la Marimba, instrumento nacional por decreto del Congreso de la República, admirada por los visitantes extranjeros que nos visitan y por los visitados cuando conjuntos marimbísticos han salido al exterior.
Considero entre otras atenciones, que se sitúe un conjunto marimbístico en el aeropuerto para dar la bienvenida a estas personalidades, teniendo a la par nuestro caro signo patria, la Bandera. Asimismo, en todos los lugares de reunión, de visita, esté también presente la Marimba, y no se permita la intromisión de otras músicas foráneas que distorsionan nuestra nacionalidad.