El candidato del opositor Partido Popular (PP, conservador) en las legislativas españolas del próximo domingo, Mariano Rajoy, buscó sus fuentes de inspiración más allá de las fronteras: en el presidente francés Nicolas Sarkozy y en las campañas que un español construyó para candidatos de derecha en América Latina.
«Voy a hablar a la España que se levanta temprano para ir a trabajar», afirmó semanas atrás Rajoy, que por segunda vez aspira a la jefatura del gobierno, parafraseando al líder de la derecha francesa que llegó en mayo a la presidencia tras una campaña arrasadora, durante la cual insistió en dirigirse a la «Francia que se levanta temprano».
De la campaña liderada por Sarkozy, el Partido Popular se fijó hasta en los colores, cambiando el naranja rabioso de 2004 por el celeste de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) que colocó a su candidato en el Elíseo.
«Cuando Sarkozy apareció, la derecha española lo vio como una gran esperanza», explicó a la AFP el periodista Josep Ramoneda, responsable del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).
A ambos lados de la frontera, la inmigración ha sido uno de los caballitos de batalla de los candidatos derechistas.
Rajoy propuso que los inmigrantes firmen un contrato de integración, una copia prácticamente exacta del instaurado en Francia por Sarkozy en 2004, cuando era ministro del Interior del presidente Jacques Chirac.
«La posición sobre inmigración» de Rajoy «tiene un cierto calco» de Sarkozy, admitió a la AFP Octavio Uña, director del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos.
«Cumplir las leyes, respetar las costumbres de los españoles, aprender la lengua, pagar los impuestos, trabajar activamente y regresar a su país si no encuentran empleo» son algunas condiciones planteadas por el candidato conservador español.
Para la secretaria de estado de Inmigración socialista, Consuelo Rumí, con esas propuestas Rajoy «se acerca más a Le Pen», el líder ultraderechista francés, que a Sarkozy.