Hay justificados motivos para que Guatemala se sienta honrada por los triunfos que conquistan muchos jóvenes guatemaltecos a nivel nacional e internacional en los diversos campos del arte y del deporte.
Contrariamente a lo que dejamos asentado en las líneas precedentes, nuestro país provoca resonancias dentro y fuera de sus fronteras por diferentes situaciones negativas que campean en todo el ambiente nacional, especialmente en cuanto a las niñerías de la politiquería, a la corrupción de los funcionarios públicos de casi todas las jerarquías, al crimen organizado, al narcotráfico, a la delincuencia en general, entre otros hechos nada positivos.
No hemos leído ni escuchado en el mundillo oficial reconocimiento alguno a la nadadora María Fernanda Coy, nuestra joven compatriota que ha triunfado en varias competencias realizadas aquí y en el exterior.
La señorita Coy, en virtud de sus éxitos, ha obtenido numerosas preseas: medallas de oro, de plata y de bronce, pero se le ha «ignorado» oficialmente; sólo los cronistas deportivos la han «premiado» con aplausos, información y algunos comentarios que han recogido las páginas de los periódicos y los espacios de la radio y la televisión.
El cantante Carlos Peña que, con su actuación en un gran evento de la canción efectuado a finales del año pasado en Buenos Aires, Argentina, puso en alto el nombre de Guatemala, ha sido de los pocos afortunados que han tenido oportunidad de ser homenajeados por la gente que ha pasado por los elevados puentes de mando. Mateo Flores, el gran Mateo, también fue objeto, en otros tiempos, de múltiples reconocimientos oficiales y de entidades deportivas por los laureles que conquistó en una larga carrera maratónica en Boston, Estados Unidos de América.
María Fernanda Coy, quien dicho sea de paso es hija de un profesional de la medicina que hace honor al humanismo, o sea el doctor Federico Coy, ha participado en los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos, en los cuales ella, otras y otros compatriotas han obtenido no pocos de los más codiciados galardones. Nada menos, hasta hace poco, esa juventud entregada al deporte había dado a nuestro país 229 medallas de oro, 224 de plata y 283 de bronce.
En competencias del deporte acuático efectuadas en 2007 en Brasil, asimismo, enalteció la señorita Coy el nombre de esta Guatemala de la eterna… primavera.
Es digno de mención especial en este espacio del vespertino La Hora el hecho de que la culta esposa del doctor Federico Coy acompañe en sus actuaciones deportivas a su hija María Fernanda, por cuanto ejerce la función de animadora, lo cual a la vez puede contribuir a que sume muchos otros éxitos en las disciplinas de la natación.
Es deseable -y lo decimos con todo énfasis- que los hombres que ocupan el poder al presente y los que hayan de ocuparlo en el futuro sepan estimular indiscriminadamente a los deportistas y a los artistas de todos los campos de tales actividades, ya que de esa manera será posible lograr más triunfos de unos y otros para honra de nuestra patria.
Es del resorte del Ministerio de Cultura y Deportes promover todo lo que concierne a las edificantes disciplinas de referencia, pero, en particular, a estimular a quienes ponen en relevante posición a Guatemala, como lo han hecho y probablemente lo seguirán haciendo María Fernanda Coy y otros valores juveniles de este bello jirón del istmo centroamericano.