A mediados de julio pasado, Edgar Rolando Osoy Soyoz era un privado de libertad que participaba en proyectos de reinserción social, dentro del Centro Preventivo para Varones de la zona 18, y tres meses después, apareció en las portadas de varios matutinos señalado por secuestro e intento de homicidio en contra de una mujer en la colonia El Limón, zona 18.
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Incertidumbre es una palabra que podría definir la situación legal de Osoy Soyoz, conocido dentro de la Mara 18 como el Mouse, ya que el Sistema Penitenciario (SP) no cuenta con información del registro de sus ingresos a los centros carcelarios, mientras que informes de la Policía Nacional Civil (PNC) dan cuenta que en doce oportunidades se le ha capturado.
Fotografías exclusivas de La Hora muestran al pandillero dentro del Preventivo, el 10 de julio pasado, pese a que las autoridades penitenciarias dijeron que antes no había estado dentro de un centro de detención.
En la referida fecha, los privados de libertad del Sector 11, miembros de la Mara 18, concluyeron un curso de elaboración de velas aromáticas. í‰l había sido capturado el pasado 22 de octubre, y desde entonces convivía con sus compañeros recluidos en ese lugar, quienes también aparecen en la fotografía.
Sin embargo, al ser consultados los representantes del SP, dicen que con el nombre que manejan las autoridades policíacas no aparece, pero quizá ingresó con otra identidad, pues es usual que estos pandilleros utilicen varios nombres.
«Previamente, en el listado computarizado del Sistema Penitenciario, únicamente la persona que hace mención se le conoce que ha ingresado al registro carcelario hasta la fecha de detención (22 de octubre), anterior a ello con esos datos en particular no se tienen datos de una detención», afirma Rudy Esquivel, vocero de esa institución.
Osoy Soyoz fue aprehendido el pasado jueves, junto a otras catorce personas, acusados de secuestrar e intentar desmembrar a una mujer, tía de la novia de un pandillero de la Mara Salvatrucha.
Se saben de casos en que personas que han culminado su sentencia, llevan varios meses de trámite para solicitar el poder salir, a pesar de que ya no deben estar privadas de libertad. Tal es el caso de Gladis Cáceres, una reclusa en el Centro de Orientación Femenina (COF), quien lleva un año solicitando su salida tras cumplir su condena, mientras que Osoy Soyoz entra y sale en menos de tres meses.