Marco de acción de Dakar


Del 26 al 28 de abril de 2000, hace once años, hubo una importante reunión mundial sobre educación, promovida por UNESCO. Se trató del Foro Mundial sobre la Educación, en Dakar, Senegal. Como antecedente para las Américas, se realizó la Conferencia en Santo Domingo del 10 al 12 de febrero de 2000. Cuatro ámbitos serí­an de atención especial por alcanzar en el 2015: la lucha contra el VIH/sida, la primera infancia, la salud en la escuela, la educación de las niñas y las mujeres, la alfabetización de adultos y la educación en situaciones de crisis.

POR RAíšL HERNíNDEZ CHACí“N.

Cabe destacar, en el Marco de Acción para las Américas, el punto ocho de ese documento, por la relevancia que presenta en el inicio del ciclo escolar 2011, porque sin duda constituye una serie de desafí­os para la sociedad guatemalteca que hoy presenta un panorama de muchos riesgos, de mucha inseguridad, en un año que inicia con mucha esperanza, con muchas ilusiones, pero que se ensombrece con acciones de malos guatemaltecos que desestiman los esfuerzos de muchos por alcanzar la anhelada paz firme y duradera, firmada en 29 de diciembre de 1996.

El referido espacio número ocho, profesionalización docente, considera que: «teniendo en cuenta que los docentes ocupan un lugar insustituible en la transformación de la educación, en el cambio de prácticas pedagógicas al interior del aula, en el uso de recursos didácticos y tecnológicos, en la obtención de aprendizajes de calidad relevantes para la vida, y en la formación de valores de los educandos. La valoración de la profesión docente en la sociedad está asociada al mejoramiento de sus condiciones de trabajo y de vida. La progresiva incorporación de las tecnologí­as de información y comunicación en la sociedad demandan incluir este tema en la formación y capacitación. Las escuelas rurales y las destinadas a la población en situación de vulnerabilidad requieren docentes con mayores niveles de calidad en su formación académica y humana.»

Es oportuna la reflexión, para hacer un breve análisis de la educación en Guatemala, a partir de este perfil muy bien logrado del docente, que se ajusta muy elocuentemente al docente guatemalteco.

Efectivamente en Guatemala, como en todos los paí­ses del mundo, el docente es el elemento, junto al educando y los padres de familia, insustituibles. El centro educativo público y privado, tiene su base en la comunidad educativa, de acuerdo con el Currí­culo Nacional Base (CNB), actualmente en proceso a nivel nacional. El docente es insustituible, porque su relación docente-alumno, marcan la pauta del crecimiento mutuo, el punto referente si el cual, el proceso educativo no es posible.

Puede ser sustituido por la máquina, la computadora, el Internet, los diversos medios de comunicación, pero esa relación humana es vital. Desde los primeros años, una vez sale del ámbito familiar, el niño inicia su introducción al mundo humano que le rodea y lo hace de la mano de la profesora, de la mamá, de la docente. Es allí­ donde se juega el porvenir de la humanidad. De esa relación depende mucho, sino todo lo que sucederá en la mente, en el corazón y en la vida del futuro hombre y mujer, parte de nuestra sociedad. Por supuesto que en la familia se han marcado ya las bases valorativas de su vivir y convivir. Por ello esta primera consideración del documento es fundamental, trascendental. Esta relación humana sutil y profunda marca el devenir del hombre y de la mujer del futuro. A ello deberá agregarse el ámbito cultural y familiar en el cual se desarrolle su formación. Esta es la verdadera importancia del docente, que en muchas ocasiones no que quiere reconocer. Por ello el documento, acertadamente, lo condiciona a su situación socioeconómica, a su formación profesional y a su formación humana. Los docentes tienen el derecho a un sueldo digno, a condiciones de vida digna, a un ambiente digno. A una profesionalización, especialización digna y de calidad. Esa formación académica de calidad está en razón directa con la educación de calidad de la que tanto se habla y se necesita.

Los docentes en Guatemala, tienen mucha dificultad para acceder a mejores condiciones de vida. Su presupuesto familiar no alcanza en comparación con la inflación, la canasta básica, el acceso a bienes y servicios. Pero además, no tienen acceso a una educación-formación académica-cientí­fica que les garantice, por un lado mejores prestaciones laborales, y por otro, condiciones de vida digna.

Es un reto y un desafí­o para toda la sociedad guatemalteca, reconocer, valorar e incentivar al magisterio nacional, público y privado, para que se estimule de mejor manera esta labor digna y trascendente de la profesionalización docente.

Sin embargo no es limitación alguna para miles de maestros y maestras que acuden a las universidades del paí­s a actualizar y profesionalizar su labor pedagógica. Se puede comprobar, por ejemplo, los miles de maestros en los planes de fines de semana de la Universidad de San Carlos de Guatemala y las universidades privadas del paí­s. Las extensiones universitarias en las sedes universitarias departamentales.

Esto último merece especial cuidado de los docentes universitarios que preparan y capacitan a los maestros en servicio público y privado. Exige de los docentes universitarios una preparación académica sólida y profunda. Que desarrollen sus programas de trabajo de manera participativa, que tomen en cuenta la Andragogí­a, educación para adultos. Que reconozcan el valor del estudiante-trabajador.

Los seis marcos de acción regionales del foro mundial sobre la educación, realizado en el año 2000, propone compromisos ineludibles, también de manera curiosa, para todos. La sociedad en su conjunto, la comunidad educativa en particular: docentes, alumnos y padres de familia. No es cierto que la educación depende exclusivamente del docente, pero si ocupa éste un lugar privilegiado y por lo tanto insustituible.

Hoy que los docentes están apurados revisando, al inicio del año escolar, sus planes programas de trabajo deberán considerar con motivación y coraje, la necesidad de los cambios que requiere nuestra sociedad guatemalteca, de cara a Dakar, pero particularmente de cara al ambiente de desesperanza, para hacer los cambios urgentes que se requieren desde la persona del niño y del adolescente que la misma sociedad les confí­a.

Para ello es necesaria la consulta obligada al CNB y a los compromisos del Marco de Acción de Dakar. Con ánimo e ilusión debemos sacar la tarea, romper los paradigmas tradicionales y hacer de la educación una aventura diaria de descubrimiento y de redescubrimiento para inventar una nueva sociedad que permita una vida digna para las nuevas generaciones, desde el hoy y el aquí­ guatemaltecos.