Decenas de miles de partidarios del ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra convergían hoy en Bangkok en vísperas de una manifestación cuyo objetivo es provocar la caída del gobierno.
En la mañana, unos 35 mil «camisas rojas», según el atuendo de los partidarios de Thaksin, habían franqueado el puesto de control de Ayutthaya, a unos 80 km al norte de Bangkok, indicó el gobernador de la provincia.
A bordo de automóviles y enarbolando banderas rojas, los simpatizantes del ex primer ministro fueron cacheados por 700 soldados y policías sin que se produjesen incidentes, antes de continuar su camino hacia la capital, indicó el gobernador Withaya Pewpong.
Un año después de las manifestaciones de abril de 2009, que degeneraron en enfrentamientos que dejaron dos muertos, los líderes de los «rojos» multiplicaron las declaraciones llamando a la calma, evocando una manifestación pacífica de 600 mil personas.
Si bien el gobierno estimaba que los manifestantes de este sábado sólo serían unos 70 mil, multiplicó los llamados a la prudencia, adoptó una ley excepcional que da autoridad al ejército para dirigir las operaciones, y desplegó 50 mil soldados, policías y civiles voluntarios.
Los «rojos» salen a las calles dos semanas después de un veredicto de la Corte Suprema que declaró que Thaksin es culpable de abuso de poder y de conflictos de intereses cuando estaba en el poder (2001-2006).
Thaksin fue derrocado por un golpe militar y más de la mitad de su fortuna, es decir 1.400 millones de dólares, fue confiscada. Desde entonces vive en el exilio en Dubai, desde donde alienta a sus partidarios a través de internet.
Gracias por vuestra devoción (…), quiero darle mi apoyo al pueblo en el norte», escribió Thaksin desde Dubai a sus partidarios.
El país está profundamente dividido entre las masas rurales del norte y del noroeste, partidarias de Thaksin (los «camisas rojas») y las élites tradicionales de la capital, militares, burócratas y monarquistas (los «camisas amarillas»).
Uno de los dirigentes de los «rojos», Kwanchai Praipana, dijo que si el gobierno disuelve el sábado o el domingo el Parlamento, estaban dispuestos a dispersar la manifestación y volver a sus hogares.
«Sólo disolveré el Parlamento para el bien común, no para obtener una paz provisoria, por lo tanto mi gobierno seguirá trabajando», había declarado el viernes el primer ministro Abhisit Vejjajiva, que anuló un viaje a Australia durante este fin de semana.