Marcha atrás para la paz en España


Campaña. Uno de los candidatos conservadores para el parlamento, Francois Fillon (D), durante un mitin en Parí­s.

El anuncio de ETA de poner fin al alto el fuego permanente que habí­a declarado el 22 de marzo de 2006, fue esta semana un baldazo de agua frí­a para quienes confiaban en una oportunidad para la paz en el último foco de violencia armada en un contexto nacionalista en Europa.


«ETA ha decidido suspender el alto el fuego indefinido y actuar en todos los frentes en defensa de Euskal Herria a partir de las 00H00 del 6 de junio», anunció la madrugada del martes la organización separatista armada vasca en un comunicado enviado a los diarios vascos Berria y Gara.

Así­ se esfumaban 14 meses de tregua -opacados por el atentado de Barajas del 30 de diciembre (dos ecuatorianos muertos)- y la esperanza de alcanzar la paz en el Paí­s Vasco tras casi 40 años de terrorismo de ETA que mató a 819 personas, la gran mayorí­a desde el restablecimiento de la democracia.

También se desvanecí­a una de las prioridades del socialista José Luis Rodrí­guez Zapatero desde su llegada al poder en 2004, que podí­a inclusive ser la llave para un segundo mandato en 2008.

«ETA vuelve a equivocarse», sostuvo Zapatero horas después del anuncio etarra, asegurando que «va radicalmente en la dirección contraria al camino que desea la sociedad vasca y la española, el camino de la paz».

Una vez más aprovechó para agradecer el «respaldo incondicional» que todos los partidos le dieron en su intento por alcanzar la paz, excepto el opositor Partido Popular (PP, derecha), que pone en tela de juicio la polí­tica antiterrorista del gobierno, al que llegó a retirarle expresamente su apoyo en la materia.

La oposición conservadora rechazó el denominado «proceso de paz» con ETA -que apoyaban más del 60% de los españoles- y acusó al gobierno central de «ceder al chantaje de los terroristas».

«Mantener la violencia sólo provocará dolor, un dolor que durará lo que la ley, la democracia y la libertad, tarden en acabar con la violencia», sostuvo Zapatero, que reclamó a ETA que abandone la lucha armada.

Pero para ETA, que acusó a Zapatero de haber cambiado su «talante» por «fascismo», ahora «no se dan las condiciones democráticas mí­nimas necesarias para un proceso negociador».

«Hasta entonces, renovamos nuestra decisión de defender con las armas al pueblo que es agredido con las armas», sentenció ETA, que según la policí­a española utilizó esta nueva tregua para rearmarse, y tiene capacidad para cometer atentados a partir del verano (boreal).

«Firmeza y determinación» parecen ser ahora la nueva estrategia del gobierno socialista.

Tan sólo 18 horas después del anuncio de ETA, el preso etarra José Ignacio de Juana Chaos que obtuvo la prisión atenuada tras una larga huelga de hambre, volvió a la cárcel, igual que el portavoz de Batasuna, brazo polí­tico de ETA, Arnaldo Otegi.

El máximo referente de Batasuna fue detenido para cumplir 15 meses de cárcel por apologí­a del terrorismo, mientras que en Francia, la policí­a detuvo a tres presuntos miembros del aparato militar de ETA.

La izquierda española y las formaciones nacionalistas lamentaron la ruptura del alto el fuego, que también tuvo eco fuera de España, donde, en cambio, la derecha responsabilizó una vez más a Zapatero.

«Muchas veces he dicho a Zapatero que negociar es un error. (…) No me escuchó y cometió el error de dialogar», dijo el presidente del PP, Mariano Rajoy, que fortalecido por el avance de su partido en las recientes municipales aspira a llegar a La Moncloa en las elecciones generales de 2008.

El secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-moon, hasta la Unión Europea (UE), y los gobiernos de Francia y Gran Bretaña, entre otros, lamentaron la «mala noticia» de ETA.

También lo hizo el presidente del Sinn Fein, brazo polí­tico del Ejército Republicano Irlandes (IRA), Gerry Adams, quien sin embargo rescató la lección que dejó el proceso de paz en el Ulster que duró casi 10 años, al instar a las partes a «mantener la calma y hacer todo lo posible para encarrillar de nuevo un proceso que permita una solución por la ví­a pací­fica».

«ETA vuelve a equivocarse, va radicalmente en la dirección contraria al camino que desea la sociedad vasca y la española, el camino de la paz.»

José Luis Rodrí­guez Zapatero, presidente del Gobierno español.