Un comando maoísta de unos 250 hombres tomó brevemente como rehenes a más de 300 pasajeros de un tren en una remota zona del este de India, en un ataque vinculado a las elecciones generales que se llevan a cabo en este país desde el 16 de abril pasado.
Los atacantes habían obligado al tren a detenerse en una estación del Estado de Jharkhand, uno de los bastiones de la insurrección maoísta en India, a 140 km de la capital regional, Ranchi.
Entre 200 y 250 hombres asaltaron la estación y subieron al tren, explicó a la AFP un oficial de policía del departamento de Latehar, Sarvendu Thatagat.
Tras retener a los pasajeros durante cerca de cuatro horas, el grupo de rebeldes los dejó en libertad.
Helicópteros sobrevolaban la zona mientras las fuerzas de seguridad se desplazaban al lugar, pero los maoístas se retiraron antes de que se lanzase la operación de rescate, precisó la policía.
«Los maoístas liberaron al tren. Todos los pasajeros están sanos y salvos», afirmó Thatagat.
Los maoístas, que afirman luchar por los derechos de los pueblos indígenas y de los agricultores sin tierra, han perpetrado en los últimos días una serie de ataques al parecer destinados a perturbar el proceso electoral.
India se lanzó el 16 de abril en un maratón electoral de un mes en unas legislativas que tienen lugar en cinco fases hasta el 13 de mayo.
Durante este periodo, los maoístas convocaron a una huelga general en sus bastiones y recurrieron a la violencia para obligar a todos los comercios a cerrar sus puertas y a la población a quedarse en casa.
El pasado jueves, insurgentes maoístas ensangrentaron el inicio de los comicios en Jharkhard y otros dos Estados del este del país, matando a 19 personas.
La toma del tren el miércoles estuvo vinculada a este llamamiento al cese de todas las actividades. «Los rebeldes tomaron el tren preguntando por qué el servicio continuaba operando cuando hay una huelga», explicó Thatagat.
La insurgencia maoísta en India, que surgió de una revuelta campesina en 1967, es activa en más de la mitad de los 29 Estados del país.
Los rebeldes, a los que el primer ministro indio Manmohan Singh calificó como una seria amenaza para la seguridad nacional, utilizan como base los bosques del Estado de Chhattisgarh, limítrofe con Jharkhand.
Los maoístas, que afirman defender a los más pobres entre los pobres de India, aseguran que su objetivo último es apoderarse de las ciudades y derrocar al Parlamento.
Estos insurgentes ultraizquierdistas han encontrado un terreno fértil de reclutamiento entre los aldeanos de zonas tribales y los agricultores más desfavorecidos, flagrante muestra de que no todos se benefician de los frutos del boom económico indio.