Manuel Colom Argueta In Memoriam


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Manuel Colom Argueta, el último líder nacional, popular y revolucionario del siglo XX en Guatemala, fue ejecutado el 22 de marzo de 1979 en la 5ª calle y 3ra. avenida, zona 9 de la ciudad capital, por un grupo de esbirros, dirigidos por altos oficiales del Ejército nacional en el marco del terrorismo de Estado y del proyecto contrainsurgente de la dictadura militar del General Romeo Lucas. Le arrebataron la vida con el objetivo de evitar que fuera candidato a la Presidencia del país.

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Manuel Colom Argueta es el mejor Alcalde de la ciudad capital, ejecutó importantes obras físicas, entre las que destacan el Anillo Periférico “Adolfo Mijangos López”, así como enormes colectores subterráneos de aguas negras, que atraviesan la ciudad y constituyen la obra de saneamiento ambiental más importante realizada en Guatemala. Por primera vez en la historia edil, la administración de Manuel proyectó un plan de ordenamiento metropolitano de la ciudad de Guatemala hasta el año 2000. Destacó como intelectual, académico, profesional, político visionario. Con especialización urbanística en Italia. Director del Centro de Estudios Urbanos y Regionales CEUR. 

Como político destacó por su liderazgo de oposición a las dictaduras militares contra insurgentes que dominaron Guatemala en ese entonces; y por su solidaridad con las luchas de liberación en Centroamérica. Fundador y Secretario General del Frente Unido de la Revolución, FUR, partido político inscrito el 15 de marzo de 1979, siete días antes del fatal atentado que le costó la vida. También fundó la Unidad Revolucionaria Democrática URD y el Frente Nacional de Oposición FNO.

Dirigente revolucionario, civilista y antiimperialista, creyó en la democracia liberal burguesa y en la posibilidad de acceder al poder público por la vía electoral, sin usar métodos violentos. Quería impulsar cambios estructurales para mejorar la calidad de vida de la sociedad guatemalteca, modificar el sistema de injusticia, desigualdad e irrespeto a los derechos humanos que seguimos arrastrando hasta el presente. En ese ideal estaba equivocado, los sectores intolerantes, no le respetaron la vida. 

Fue un vigoroso luchador social, crítico de las dictaduras militares y de la oligarquía nacional. Heredero de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz. Sostenía que de ser presidente del país, retomaría los programas revolucionarios interrumpidos en 1954. Manuel hablaba de devolver la tierra a los campesinos, de impulsar la reforma agraria, de fortalecer la intervención del Estado para ocuparse del bienestar común, de estimular y fortalecer la organización obrera y de los trabajadores, de defender los intereses de la Nación, de ejercer con dignidad los derechos de soberanía y de libre determinación de los pueblos.

Colom Argueta fue eliminado luchando por esa utopía, su muerte fue un duro golpe para las organizaciones revolucionarias, los sectores populares, democráticos, progresistas y antiimperialistas. La ejecución del líder revolucionario fue urdida entre militares, los grupos paralelos, los poderes ocultos, el capital trasnacional, los empresarios locales y la élite oligárquica del país, para impedir que fuera candidato a la Presidencia de la República.

Su sepelio se convirtió en la más grande demostración de repudio a la dictadura militar de Lucas García y a la política contrainsurgente de esa época. Cientos de miles de jóvenes, mujeres, estudiantes, obreros, campesinos, trabajadores, maestros, combatientes, discípulos, profesionales, amas de casa, compañeros y camaradas suyos acompañamos sus restos con indignación y coraje.