Manifestantes se dispersan


Los últimos «camisas rojas», manifestantes antigubernamentales tailandeses, rodeados por el ejército, acataron hoy la orden de dispersión de sus dirigentes, después de los violentos incidentes que entre domingo y lunes dejaron dos muertos en Bangkok.


Algunos grupos protagonizaban sin embargo protestas aisladas «en dos o tres lugares» de la capital, aunque esos incidentes «acabarán probablemente pronto», afirmó el portavoz del gobierno, Panitan Wattanayagorn.

El portavoz del ejército, el coronel Sunsern Kaewkumnerd, indicó que unos 80 soldados habí­an sido enviados para dispersar a «unos 500 manifestantes sin camisa roja» que se habí­an congregado en un parque para «sembrar odio contra los militares».

El oficial reveló además que las tropas habí­an puesto fin el lunes a manifestaciones en tres provincias.

La dispersión de la concentración frente a la sede del gobierno, iniciada el 26 de marzo, puso fin a dos dí­as de caos y violencia en la capital, con un saldo de dos muertos y 123 heridos, dos de ellos graves, según el ministerio de Salud.

Más de 2.000 manifestantes habí­an permanecido toda la noche en ese lugar, rodeados por cientos de soldados armados y de blindados, según un portavoz militar. Después de haber entablado discusiones con ellos, los lí­deres de la protesta ordenaron la dispersión.

«No nos rendimos. Solamente dispersamos la concentración; no hemos hecho nada malo», declaró a la AFP una dirigente de los manifestantes, Prateep Ungsongtham Hata. Varias televisiones afirmaron que los protestatarios se habí­an rendido.

«Hemos decidido dispersarnos porque queremos evitar la pérdida de vidas humanas», agregó.

Decepcionados, algunos manifestantes se quitaron sus camisas rojas, sí­mbolo de los partidarios del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, popular entre los pobres, sobre todo del norte del paí­s, que se exilió tras ser derrocado en 2006.

Los manifestantes reclamaban la destitución del primer ministro Abhisit Vejjajiva, acusado de ser un «tí­tere» en manos del ejército y de algunos consejeros del rey. Los defensores de la monarquí­a son conocidos como los «camisas amarillas».

Tres dirigentes del movimiento fueron inculpados el martes por los incidentes, informó uno de ellos desde la comisarí­a donde les fueron comunicados los cargos en su contra, entre ellos los de «incitar a violar la ley» del estado de excepción decretado el domingo en Bangkok y sus alrededores.

Contrariamente a lo ocurrido durante las manifestaciones de opositores monárquicos que a fines de 2008 precipitaron la caí­da de un gobierno favorable a Thaksin, el ejército reprimió las protestas.

En sus discursos por televisión, el domingo, Abhisit apareció flanqueado por los principales responsables de las fuerzas armadas.

El gobierno estudiaba el martes extender dos dí­as más los tres dí­as de asueto del Año Nuevo tailandés.