Bolivia ha comenzado a sentir los efectos de la crisis financiera mundial y sufrirá secuelas directas en el crecimiento de 2009, con un inminente déficit fiscal tras tres años de bonanza, pronostican los analistas económicos, mientras el Ejecutivo minimiza sus consecuencias.
Gabriel Dabdoud, presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, la patronal más grande del país, afirmó que la crisis mundial ya ha llegado a Bolivia y se ve «reflejada en la caída de los precios de los minerales» y se agudizará al año con la baja de los ingresos por hidrocarburos.
El empresario, citado por el diario El Deber de Santa Cruz, agregó que este tipo de «crisis global suele incrementar la inflación y los déficits fiscales» en los países emergentes, como Bolivia.