Malas adaptaciones económicas


Miguel-Saquimux-Contreras

En Guatemala se vive una crisis económica crónica, misma que lleva décadas -por no decir siglos- afectando a la mayoría de la población, y para lo cual se han tratado de aplicar variedad de acciones para superar los efectos que genera la precariedad de este sistema económico. Desde mediados del siglo pasado, el país y gran parte del mundo iniciaron con la implementación de las políticas que describió y propuso John Maynard Keynes en su obra cumbre -Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero-, todo para recuperarse de la profunda crisis que inició en 1929.

Miguel Saquimux Contreras


Con el paso del tiempo, se han distorsionado las ideas originales de esta doctrina económica, pero, simultáneamente con el desarrollo de otras propuestas, ha evolucionado las formas de aplicación. Sin embargo, debe hacerse la salvedad que, derivado de lo anteriormente descrito, varias de las políticas aplicadas ya no se manejan como las ideas primitivas, no significando esto que hayan perdido la lógica keynesiana.

    No es el objetivo de esta columna dar una clase de doctrina económica, tampoco analizar a profundidad los planteamientos keynesianos, sino por el contrario, tratar de establecer la forma en que se “aplican” este tipo de políticas en Guatemala y sus posteriores implicaciones en la economía nacional. Con el afán de delimitar aún más el campo de análisis, es apropiado solamente referirse al gasto público, enfatizando en la forma que realiza los desembolsos el Gobierno y sus instituciones en general.

    Una parte medular de esta teoría, estriba en mantener constante el Gasto de Gobierno, para lograr una adecuada dinámica en la economía durante tiempos prolongados. Por otra parte, también recomienda aumentar el Gasto, y de esta manera convertirse ello en un instrumento de política anti cíclica, para los momentos críticos que atraviesan las economías.

    Entonces, después de plantear todo esto, podría afirmarse que en el país se hace lo correcto -bajo la lógica keynesiana-, al aumentar constantemente el presupuesto que ejecuta el Gobierno. Sin duda que la primera impresión, está dominada por el pensamiento que esto le viene bien a una economía que necesita inyección liquidez para aumentar el dinamismo y elevar la demanda efectiva.

    Las personas que trabajan en el sector público, o que tienen alguna experiencia y han conocido cómo se comporta este agente económico, sabrán que son comunes las deseconomías practicadas, porque se hacen gastos innecesarios, acompañados de incoherencias en la calidad de esos desembolsos. También es “normal” observar la duplicidad o triplicidad de los puestos, lo que significa que dos o tres personas realizan el trabajo que muy bien podría cubrir una. A esto debe sumársele, que tanto los gobiernos locales como el central realizan excesivas contrataciones de personal, todo para el pago de deudas políticas con sus  colaboradores.
   
    En conclusión, se sabe que las teorías son creadas para una economía específica en una determinada etapa de la historia. Sin embargo, la adaptación que los guatemaltecos hemos hecho es mala, porque siempre dominan los intereses partidistas y personales, haciendo cada vez más deficitarios los presupuestos, elevando así los costos por concepto de servicio de deuda. Es decir, que de continuar con las malas adaptaciones, será muy difícil que esto se convierta en una palanca de desarrollo para la economía, porque nunca se debe gastar y siempre invertir, de lo contrario no existirá una tasa de retorno para el país.