Maestros sin sueldo


Mientras el pulso de los maestros con el Gobierno de la República se mantiene en su nivel de mayor intensidad, paralelamente han comenzado a aflorar hechos bochornosos que ponen en entredicho el discurso demagógico de la ministra de Educación, Marí­a del Carmen Aceña sobre su supuesto celo por el respeto y la vigencia del Estado de Derecho.

Félix Loarca Guzmán

A través de algunos medios radiales se ha producido muchas crí­ticas sobre el triste papel que jugó la mencionada funcionaria al haberse prestado a transferir la cantidad, que según los oyentes, fue de Q90 millones del presupuesto del Ministerio de Educación para las obras de remodelación del aeropuerto internacional

Asimismo, algunas personas llamaron la atención sobre los numerosos casos de maestros por contrato a quienes no se les ha pagado su sueldo desde enero a la presente fecha, lo cual no sólo representa un atentado en contra de las normas de la Constitución Polí­tica que garantizan que todo trabajo debe ser remunerado, si no, además, es una burla para los diferentes instrumentos del Derecho Internacional de los Derechos Humanos aceptados y ratificados por el Estado de Guatemala y que por consiguiente son leyes vigentes en nuestro paí­s, como el caso del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Protocolo de San Salvador de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos.

En su artí­culo 7, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, estipula que los Estados Partes reconocen el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren en especial una remuneración que proporcione, como mí­nimo, a todos los trabajadores un salario equitativo e igual por contrato de igual valor, sin distinciones de ninguna especie.

Es fácil colegir que con los maestros por contrato se está violando esta norma internacional, pues no sólo afrontan el problema de una constante inestabilidad laboral, sino sufren el atraso de los pagos por cuatro o cinco meses, lo cual es una barbaridad.

En lugar de estar persiguiendo a los maestros con actas y otras acciones intimidatorias, la Ministra de Educación deberí­a preocuparse por los pagos de los sueldos atrasados, por las pésimas condiciones en que se encuentran muchas escuelas, así­ como por el suministro del vaso de leche para los niños de las escuelas nacionales, el cual fue suspendido en algunos lugares porque las respectivas empresas no estaban cumpliendo con el correspondiente contrato ya que no lo entregaban diariamente sino sólo en forma esporádica. Además, hay dudas sobre que la leche fuera fresca. ¿Por qué tanto silencio de la Ministra sobre este asunto?