«Luz en el futuro»


Recientes estudios realizados por la CEPAL, sobre la inversión privada en América Latina señalan que Guatemala se gana nuevamente el último puesto de los paí­ses latinoamericanos, cuyo sector privado es el que menos invierte en su paí­s.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

De qué sirven las expresiones locales de creación y generación de plazas de trabajo si la verdad es que prefieren llevarse sus utilidades y riquezas a la «china».

 

Como contrapunto, la prensa escrita, el martes 7 de junio, informó que la compañí­a estadounidense Duke Energy habí­a decidido solicitar una ampliación de plazo al Ministerio de Energí­a y Minas y así­ poder plasmar una inversión de US $45 millones en la construcción de una hidroeléctrica que generarí­a 21 megavatios de potencia.

 

Esta positiva noticia comprueba que el paí­s es, sin duda alguna, un lugar adecuado donde se reinvierten las utilidades que está obteniendo esta empresa norteamericana que ya es dueña de una planta de generación a base de carbón.

 

Ese mismo dí­a, la Prensa se refirió a las posibles inversiones que en energí­a limpia estaba considerando realizar el grupo de Unión Fenosa, en el departamento de Chiquimula, donde podrí­an efectuar la construcción de varias hidroeléctricas, una denominada El Orégano, que tendrí­a una capacidad de generar 120 megavatios, otra denominada Caparjá con un potencial de 52 megavatios y otras dos más pequeñas en el Quiché, denominadas «Cuatro Chorros», que podrí­an generar 41 megavatios y El Volcán, en Alta Verapaz, que podrí­a generar 26 megavatios.

 

El sector público y empresarial deberí­a apoyar estas inversiones, no sólo porque generarí­a energí­a limpia, mucho más barata que cualquier otra generada por carbón, petróleo u otro combustible, sino que, además, garantiza la oferta que continuamente va en aumento y posibilita la rebaja de precios al consumidor domiciliario, industrial o comercial. Está confirmado que el costo de generación hidráulica es de más larga duración y de la mitad del costo que el que se genera por carbón o por petróleo.

 

Ideal serí­a que estas empresas, con una visión de largo plazo, invitaran a inversionistas guatemaltecos para que aunque no fuera el capital principal se convirtieran en inversiones internacionales y nacionales que generaran y distribuyeran riqueza en beneficio de todos los guatemaltecos.

 

El tema invita a reconocer que una cosa es decir: «Yo creo e invierto en Guatemala» y otra es mamar y beber leche. Si en el paí­s se invirtiera lo mucho que los grandes capitales nacionales están invirtiendo en Norteamérica, Asia o Europa, las encuestas como la de CEPAL darí­an números muy distintos.

 

Aunque no pretendemos rivalizar con lo que los brasileños, chilenos, colombianos, panameños invierten en su propio paí­s, nos sentirí­amos mucho más a gusto en no ser el paí­s que va a la cola en el pago de impuestos, en la creación de fuentes de trabajo y la inversión.

 

Nos guste o no, nos duela o nos sea indiferente, somos los campeones en exportar hombres y mujeres guatemaltecos que sí­ creen en Guatemala, como lo evidencian las remesas económicas que reciben sus familias, ingresos que permiten a cuatro millones de chapines tener recursos para sobrevivir y pagar impuestos indirectos en todo lo que consumen.