Luto en Bagdad


Funeral. Cientos de chií­tas participaron en el funeral de las 28 personas que murieron durante los últimos atentados en la ciudad de Sadr en Bagdad.

Bagdad lloraba hoy a las ví­ctimas de los atentados que dejaron decenas de muertos ayer mientras los estadounidenses continuaban su despliegue para reforzar la seguridad en la capital iraquí­.


El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, exigió a Irán y Siria que pasen de las palabras a los actos, después de la conferencia internacional realizada el sábado pasado en Bagdad. El domingo, cinco soldados norteamericanos murieron en Irak.

Hoy, los habitantes de Ciudad Sadr, el bastión radical chií­ta del este de la capital, estaban en duelo. Decenas de personas, entre las cuales habí­a numerosas mujeres vestidas de negro, acompañaron llorando los féretros de 12 de peregrinos muertos el domingo en un atentado.

Un coche bomba estalló en el barrio de Kerrada, en el centro de la capital, matando a 31 peregrinos que regresaban de la ciudad santa de Kerbala después de haber conmemorado el 40º dí­a después del aniversario de la muerte del imán Hussein, asesinado en 680 por la dinastí­a sunita de los Omeyas.

Los ataúdes, cubiertos de banderas iraquí­es, fueron colocados en los techos de camionetas y minibuses. Estos vehí­culos tomaron la ruta hacia Nayaf, a 160 km al sur de la capital, donde son enterrados los chií­tas, que desean descansar junto al imán Ali, la figura más reverenciada del islam chií­ta.

Según las autoridades locales, entre 6 y 9 millones de chií­tas visitaron Kerbala en los últimos dí­as. Muchos se encuentran aún en las carreteras y deben atravesar zonas peligrosas, de mayorí­a sunita, como el «triángulo de la muerte», al sur de Bagdad.

Un convoy del ministerio de Agricultura fue ametrallado por hombres armados, que mataron a un guardia e hirieron a otro, en el centro de Bagdad, donde los norteamericanos continúan aumentando su presencia en el marco del plan de seguridad llamado Fardh al Qanoon (Imponer la ley), lanzado el 14 de febrero.

Unos 17.500 soldados estadounidenses se están desplegando como refuerzo en la capital y otros 4.000 en la provincia rebelde sunita de Al Anbar (oeste).

Por otra parte, Bush autorizó el enví­o de otros 2.400 soldados para ocuparse de la logí­stica y de 2.200 policí­as militares adicionales.

El presidente norteamericano, quien actualmente realiza una gira por América Latina, insistió en que Irán y Siria deben tomar medidas después de la conferencia internacional sobre la seguridad que se realizó en Bagdad el sábado pasado.

«Naturalmente, nosotros recibimos con agrado esas palabras. Se trata de afirmaciones hermosas. Ahora pueden transformarlas en actos», declaró Bush, refiriéndose a las declaraciones de buenas intenciones de Irán y Siria durante dicha conferencia.

«Si realmente quieren ayudar a estabilizar a Irak, hay cosas que ellos pueden hacer, como cortar el flujo de armas y/o el flujo de kamikazes hacia Irak», afirmó Bush el lunes durante su visita a Colombia.

Retorno con problemas psí­quicos

Uno de cada cuatro soldados estadounidenses bajo cuidado de los sistemas de salud estatales a su retorno de Irak y Afganistán, presenta trastornos mentales, según un estudio publicado hoy en Estados Unidos.

Si entre los problemas sicológicos se incluyen, por ejemplo, los casos de violencia doméstica, la cifra de ex combatientes con problemas psí­quicos se eleva al 31%.

El estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, una publicación perteneciente al Journal of the American Medical Association (JAMA) establece que más de la mitad (56%) de los soldados también presenta más de una enfermedad mental.

Las enfermedades sí­quicas entre los soldados retornados recientemente a Estados Unidos o los integrantes de la Guardia Nacional son más numerosas que las de un estudio publicado hace un año y realizado sobre militares en ejercicio, indicó Karen Seal, principal responsable de la investigación.

Solamente el 12% de ellos habí­a sido diagnosticados previamente con un trastorno psí­quico o con problemas sico-sociales.

La nueva investigación llevada adelante por cientí­ficos de la Universidad de California, ha estudiado el caso de 103.788 soldados atendidos por el sistema de cuidados de Veteranos de Guerra, financiado por el gobierno, entre setiembre de 2001 y setiembre de 2005. Más de la mitad de ellos tiene menos de 30 años.

El trabajo establece que los militares en riesgo se encuentran entre los 18 y los 24 años pero que las enfermedades sí­quicas son frecuentes en todas las categorí­as.

Los trastornos de estrés pos-traumático son los que más frecuentemente se han diagnosticado (en el 13% de los soldados), seguidos por ansiedad (6%), depresión y abuso de estupefacientes (5%).

Mueren cinco soldados

Cinco soldados estadounidenses murieron ayer en Irak, tres de ellos en actos de violencia y otros dos en incidentes al margen de los combates, anunció hoy su ejército.

En Bagdad, la explosión de un artefacto artesanal mató a un soldado e hirió a otros dos, según un comunicado.

En la provincia de Salah ad Din, al norte de la capital, un militar falleció y otro resultó herido en una explosión cuya naturaleza no fue precisada.

Un marine murió durante «operaciones» en la provincia occidental de Al Anbar, principal bastión de la insurgencia sunita en el paí­s árabe.

Otro soldado perdió la vida en Tikrit, al norte de Bagdad, y un quinto pereció en la capital en incidentes «al margen de los combates», indicó un comunicado.

Estas muertes elevan a 3.197 el número de uniformados estadounidenses muertos desde la invasión de Irak en marzo de 2003, según un recuento basado en cifras del Pentágono.