Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunirán mañana en la ciudad amazónica de Manaus para tratar temas bilaterales de una relación que en los últimos meses abundó en polémicas.
La reunión será un almuerzo de trabajo y la Presidencia brasileña confirmó que en agenda está el ingreso de Venezuela al Mercosur.
Chávez anunció el domingo que retomará con Lula otro tema, el ’Gasoducto del Sur’, un proyecto de 8.000 km y más de 20.000 millones de dólares con el que Venezuela aspira a llevar sus reservas de gas al cono sur.
Lula hizo referencia a la relación con Caracas el lunes en España: «Hay personas que creen que tenemos que pelearnos con Chávez. Lo que yo quiero más es traer a Chávez al Mercosur (…) y las divergencias que tengamos, las vamos concertando».
Chávez y Lula tienen «temas concretos y prácticos» de los que hablar en este encuentro en el corazón de la selva amazónica, destacó a la AFP el profesor Tullo Vigevani, coordinador para América Latina del Grupo de Coyuntura Internacional de la Universidad de Sao Paulo.
«El primero y más importante de los temas es el ingreso pleno de Venezuela al Mercosur, sujeto a aprobación de los parlamentos brasileño y paraguayo (que le han puesto objeciones). Lo grave es que hubo una señalización de la Comunidad Andina de estimular el reingreso de Venezuela, que si resulta haría más difícil su entrada al Mercosur», dijo Vigevani.
Las relaciones entre Brasilia y Caracas echaron chispas hace unos meses cuando Chávez acusó a los senadores brasileños de estar subordinados a Washington, después de que estos le pidieron que renovara la concesión de la opositora televisora RCTV.
Lula intervino afirmando que «Chávez tiene que ocuparse de Venezuela» y no de Brasil y el Senado brasileño amenazó con no ratificar el ingreso al bloque regional. Chávez no asistió a la última cumbre del Mercosur en junio en Asunción, por tener una gira por Rusia e Irán, y dijo que espera la ratificación hasta diciembre.
El presidente venezolano, que controla las mayores reservas petroleras y gasíferas de América Latina, tuvo una desavenencia con Brasil a inicio de año, cuando criticó el etanol, el combustible de la caña de azúcar que los brasileños exportan y que en acuerdo con Estados Unidos quieren llevar a Centroamérica y el Caribe, una área a donde Venezuela también lleva sus acuerdos energéticos.
Al mismo tiempo, algunos temas de iniciativa venezolana están pendientes con objeciones brasileñas, como la creación de una OPEP del gas y de un Banco del Sur. Otra cuestión pendiente es la refinería Abreu y Lima, un proyecto binacional de 4.000 millones de dólares para el nordeste brasileño, cuyas obras Brasil acabó iniciando recién este mes sin respuesta venezolana.
«El potencial de integración energética y de proyectos conjuntos entre Brasil y Venezuela es muy grande. El problema es político (…) Chávez tiene interés en expandir sus ideas políticas, pero no en hacer inversión productiva», dijo a la AFP el director del Centro Brasileño de Infraestructura, Adriano Pires.
Ello, añadió, ha obligado a Brasil a establecer sus prioridades prácticas y por ello «Petrobras lanzó la semana pasada su plan estratégico de inversiones en el exterior, de 15.000 millones de dólares hasta 2012 (…) y no aparece prácticamente ningún país de la región. El único, Argentina, básicamente para manutención de activos».
Los temas energéticos primarán en otra reunión de Lula en Manaus, también el jueves, con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien hará una escala técnica en la ciudad amazónica de camino a Estados Unidos, y cuyo país está definiendo la política de inversiones petroleras, al tiempo que Petrobras tiene grandes proyectos allí.
El presidente de Petrobras, Sérgio Gabrielli, viajará también a Manaus.