Lula interviene para cerrar malestar con militares por torturas


El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se vio obligado a intervenir personalmente para cerrar el clima de malestar que se habí­a instalado entre su gobierno y el sector castrense a causa de crí­menes cometidos durante la dictadura militar (1964-1985).


«Debemos aprender a considerar a nuestros muertos, estudiantes y obreros, como héroes y no más como ví­ctimas de la dictadura», dijo Lula hace pocos dí­as, al afirmar que lo más importante «no es sancionar a los militares sino recuperar la historia de aquellos que fueron perseguidos».

Lula formuló esas declaraciones al firmar un proyecto de ley que admití­a la responsabilidad del Estado en el incendio de la tradicional sede de la Unión Nacional de los Estudiantes, en 1979, en Rí­o de Janeiro. Ese proyecto de ley prevé la reconstrucción del histórico edificio.

Con su discurso, Lula buscó poner punto final a la polémica lanzada por el ministro de Justicia, Tarso Genro, quien el pasado 31 de julio cuestionó la llamada «Ley de Amnistí­a», negociada en 1979 entre las autoridades castrenses y y sus ví­ctimas.

Por esa Ley de Amnistí­a, las partes acordaron la liberación de los prisioneros polí­ticos y el retorno de los exiliados a cambio del perdón eterno a las atrocidades cometidas por los agentes represivos.