Lula conversa con el Papa


El Papa Benedicto XVI recibe un presente de Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, en la visita de éste a Vaticano.

El papa Benedicto XVI recibió por primera vez hoy en audiencia privada en el Vaticano al presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien firmó un importante acuerdo con la Santa Sede sobre el estatuto de la Iglesia católica en Brasil.


Durante el encuentro de casi media hora, que el Vaticano calificó como «cordial», el jefe de la iglesia católica y el presidente brasileño intercambiaron opiniones sobre temas de actualidad internacional y regional y sobre todo conversaron sobre la difí­cil situación de los «pobres y marginados» en el inmenso paí­s sudamericano.

El Papa y Lula analizaron también el «papel clave de la familia en la lucha contra la violencia y el deterioro social», subrayó un comunicado del Vaticano.

Benedicto XVI recibió al mandatario sudamericano, católico y socialista, en su estudio privado en el segundo piso del palacio apostólico.

La visita de Lula al Papa se produce 18 meses después del primer viaje del pontí­fice alemán a América Latina, realizado a Brasil en mayo del 2007 y es el fruto de intensas negociaciones diplomáticas para la firma de un acuerdo marco con el paí­s más católico del mundo, con unos 125 millones de católicos sobre 186 millones de habitantes.

Durante el encuentro el Papa agradeció públicamente al presidente brasileño por la firma del acuerdo que mantiene la enseñanza de la religión en las escuelas públicas.

La Santa Sede presionaba desde hace varios años para que se estipulara tal acuerdo, que garantiza también la enseñanza de los demás credos, precisaron fuentes brasileñas.

El acuerdo está compuesto por 20 artí­culos que abordan varios sectores, entre ellos el «estatuto jurí­dico de la iglesia católica en Brasil, el reconocimiento de los tí­tulos de estudio eclesiásticos, así­ como del matrimonio católico y define el régimen fiscal», precisó el Vaticano.

En la elegante Sala del Tratado, abierta para la ocasión, ante la presencia del presidente Lula y del Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim y su homólogo en la Santa Sede, monseñor Dominique Mamberti, rubricaron solemnemente el acuerdo.

«Quiero subrayar que no se estipulan «privilegios», porque no se puede llamar privilegio al reconocimiento de una realidad social tan importante como es hoy en dí­a la iglesia católica en Brasil», afirmó Mamberti en su discurso, en el que resaltó la satisfacción de la Iglesia por el acuerdo alcanzado.

El diplomático de la Santa Sede subrayó que el pacto «no afecta para nada» a los ciudadanos de otros credos, ya que garantiza «el pluralismo» religioso así­ como la «sana laicidad».

Por su parte, el canciller brasileño, artí­fice de la exitosa polí­tica exterior del gobierno de izquierda, recordó la pluralidad «étnica, cultural y religiosa» de su paí­s así­ como el papel desempeñado por la Iglesia para la «redemocratización» de Brasil y a favor de la «protección y promoción de los derechos humanos».

«Creo que es un acuerdo histórico porque reglamenta todos los aspectos jurí­dicos de la Iglesia, que ha convivido muchos años tranquilamente en Brasil», declaró a la prensa el cardenal brasileño Claudio Hummes, quien asistió a la ceremonia.

Para uno de los mayores negociadores del tratado, el nuncio apostólico de la Santa Sede en Brasil, monseñor Lorenzo Baldisseri, la iglesia en ese paí­s «después de 118 años cuenta con bases jurí­dicas para gozar la libertad de expresión», dijo.