El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, respaldó la necesidad de una discusión para despenalizar el aborto, porque la legislación actual no da respuesta a las tragedias personales que se producen a causa de abortos practicados en condiciones inseguras.
«Como ciudadano estoy contra el aborto. Pero como jefe de Estado estoy a favor de que el aborto sea considerado como un asunto de salud pública», dijo Lula en una conferencia de prensa.
«Mi posición se mantiene inalterada (…). Pienso que la legislación (actual) no trata con veracidad las cosas que suceden en este país», afirmó.
El aborto en Brasil sólo está permitido en casos de gravidez resultantes de una violación o con peligro de muerte de la madre.
El mandatario alentó el debate en el Congreso (donde una comisión aprobó la convocatoria de un referéndum sobre el tema), así como en los partidos y en la sociedad civil. «Cualquier debate es bienvenido, hasta podría hacerse en la televisión pública», afirmó.
El lunes, Lula había precisado que no sería el gobierno quien presentase un proyecto de ley.
El papa Benedicto XVI criticó la semana pasada, durante una visita a Brasil, las tentativas de legislación del aborto en América latina y respaldó amenazas de excomunión contra políticos que ya lo aprobaron en Ciudad de México.
Lula expuso casos de tragedias producidas por abortos ilegales, como el de perforación de úteros cuando se lo practica con agujas de tejer.
También se refirió al problema de maternidades de jóvenes adolescentes, por carecer de información sexual.
«Si hubiera un programa de educación sexual correcta en las escuelas, no tendríamos tantos abortos», dijo Lula.