Hace unos días encontré a un viejo trabajador (jardinero) de mi antiguo hogar en la ciudad colonial, quien es un apasionado de la política y al cual aprecio y respeto mucho. Iniciamos la conversación en una de tantas colas de la SAT tocando dos temas: el actuar del nuevo gobierno y los impuestos.
Al poco tiempo ya era casi un foro de contribuyentes que expresaban su parecer y este viejo amigo trabajador me dijo algunas cosas importantes que no me resisto a trasladarlas porque sentí que era realmente la voz de la impresión general de la mayoría de guatemaltecos la que me hablaba.
Estamos contentos con el nuevo gobierno -dijo- ojalá el general cumpla sus promesas porque la violencia sigue fuerte y ahora a los de la clase media nos están jodiendo con los impuestos y protegiendo a los ricos que le patrocinaron su campaña, incluso en mi colonia muchos creen que esa propuesta de despenalizar las drogas es también parte del pago de favores y financiamiento recibido, igual que las mineras.
Debo indicar que este amigo empezó de jardinero hace unos 60 años, trabajó duro y sacó a dos de sus hijos como profesionales y tres más, en cuenta dos mujeres lo ayudan con un negocio en la Aguilar Batres en donde ya no solo se dedica a jardinizar sino vende semillas, abonos, fertilizantes, tierra negra y ya es un pequeño empresario que, aparte de los extorsionistas y ladrones, la SAT le cayó sorpresivamente con una nota donde le decían que habían «inconsistencias», en el pago de sus impuestos, al igual que el caso que yo llevaba, de una señora que atiende un comedor de relativo éxito que también le cayó la SAT al igual que otros más que corearon la misma cosa.
Todos de clase media y pequeños empresarios. El actual gobierno está haciendo exactamente lo que «sugiere» la «iniciativa privada» de los grandes empresarios de «ampliar la base tributaria» atornillando a los pequeños contribuyentes y a la economía informal, pero no poniéndole un impuesto mayor por los Q640 millones de dólares que ganó la Mina Marlin el año pasado, ni a las telecomunicaciones oligárquicas, ni al sistema bancario que solo ganó Q2,4000 millones el año pasado y muchas empresas más.
He aquí las luces y sombras del actual gobierno. Es prematuro juzgar y más que nada llamo a la reflexión consiente de que todos deben tributar, pero es una soberana tontería que se gasten horas-hombre de trabajo, papeleo y demás para trabar a alguien con un impuesto de Q2,000 o Q3,000 sin fijarse que a la vuelta de la esquina hay quienes roban, según los últimos datos que tuve en im pober más del 58% del total del IVA (hace unos 8 años era el 76%), que debe recaudarse por la subvaloración y sobrevaloración de bienes y servicios que se importan, más el no extender factura, incluso en empresas de reconocida reputa-ción (como diría Arjona), lo cual he constatado personalmente. Todos debemos pagar, estoy de acuerdo con el poder empresarial, pero que empiecen por ellos y no frieguen a los chicos así de entradita. (Haga cuentas don Pavel Centeno 60 mil pequeños contribuyentes obligados a pagar Q2,000 cada uno son Q12 millones y si a la mina Marlin se le aplica un impuesto sobre sus utilidades del 15% serian Q714 millones, fiscalizando a un contribuyente y no a 60 mil. ¿Qué será mejor señor Ministro de Finanzas Públicas? Y que no jodan aquellos que eso ahuyenta la inversión, que se crea desempleo, que se cierran negocios, que el país internacionalmente queda mal, que ya nadie vendrá. Puras babosadas. Si las transnacionales siguieron haciendo pisto cuando estaba la guerra interna ¿Por qué no ahora?
Lo de las mineras, bancos, telefonías y otras por el estilo es algo que llora sangre y aparentemente eso no se oye padre. En cuanto a lo que mi amigo dijo en relación a la despenalización de la droga, si fui claro y tajante en cuanto a que guardo una vieja amistad y estima por el actual presidente y conociéndolo al haber trabajado cercanamente con él durante más de dos años y medio, sé que es totalmente incapaz de hacer maniobras asquerosas de ese tipo. Lo rechazo categóricamente. El general Otto Pérez Molina puso sobre el tapete la discusión de un tema muy complejo que merece un debate amplio a nivel nacional e internacional, aunque honestamente, tal como lo dije en una columna anterior ya la ONU, la OEA, los tatas gringos e incluso los otros tatas rusos no están de acuerdo. (Ni yo tampoco pa’ que vean).
Los pasos positivos que en este corto tiempo ha dado el gobierno es que al menos ha mostrado interés y actividad, especialmente de su Presidente y su Vicepresidenta por cambiar las cosas chuecas y llevar un poco de honestidad a un sistema de administración pública corrupto e ineficiente. Se hacen esfuerzos por contrarrestar la violencia, pero ese tema no es de días sino será de años y con la participación de toda la sociedad y no solamente de las fuerzas de seguridad, mientras muchos nos cruzamos de brazos, las actitudes del actual presidente en estos poquísimos días que no llegan ni a dos meses ya nos hacen sentir, al menos, esperanzados de que las cosas puedan cambiar. Insisto en mi temor que un día aparezca el tsunami de los países paralelos y borre todo lo bueno que pueda hacerse, es por ello que los guatemaltecos debemos ayudar pero, el Gobierno, encabezados por el general Pérez y la señora Baldetti deben ser un permanente ejemplo para obligar a que todos, sus subalternos, sin excepción, sean también un modelo de honestidad y moralidad pública. Si los poderes paralelos dominan las decisiones de quienes están obligados a tomarlas como el caso de la Ley de Enriquecimiento Ilícito que al Congreso no le conviene aprobar, Guatemala jamás cambiará.
VIOLACIÓN CONSTITUCIONAL. En Prensa Libre, salió publicado que conforme a la nueva ley de armas y municiones, todos los que posean armas deben registrarlas en el DIGECAM. Creo que es un error de la nota periodística o en todo caso una apabullante violación al artículo 38 de la LEY SUPERIOR, la Constitución, que dice: «SE RECONOCE EL DERECHO DE TENENCIA DE ARMAS DE USO PERSONAL NO PROHIBIDAS POR LA LEY, EN EL LUGAR DE HABITACIÓN. NO HABRA OBLIGACIÓN DE ENTREGARLAS, SALVO EN LOS CASOS QUE FUERA ORDENADO POR JUEZ COMPETENTE. Se reconoce el derecho de portación de armas regulado por la ley». Para que lo entiendan. En mi casa o usted en la suya, puede tener armas de fuego permitidas en la ley. Si quiere portarlas (llevarlas consigo), debe tener una licencia para ello. Recuerde que ninguna ley es superior a la Constitución.