La prensa oficial de Zimbabue auguraba hoy una reelección por amplio margen del presidente Robert Mugabe en las elecciones del sábado, que sus adversarios consideran amañadas.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad fueron puestas en máxima alerta, al término de una campaña que no conoció la violencia de las anteriores citas electorales.
Citando un sondeo efectuado por universitarios, el diario oficial The Herald aseguraba que Mugabe lograría la victoria en la primera vuelta con el 57% de los votos, muy por delante de sus dos principales rivales, el líder de la oposición Morgan Tsvangirai y el ex ministro de Finanzas Simba Makoni.
Los observadores independientes contradicen esta encuesta oficial y dicen que Mugabe, de 84 años y en el poder desde la independencia de la antigua Rhodesia británica en 1980, tendrá que ir a la segunda vuelta tres semanas más tarde.
Los tres principales candidatos celebraron el viernes sus últimos mítines en Harare y sus alrededores.
Otros sondeos fueron publicados en las últimas semanas, pero su credibilidad es difícil de verificar, ya que muchos electores temen revelar sus preferencias.
Según el oficial The Herald, Tsvangirai, líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), tendría el 27% de los votos, y Makoni, antiguo lugarteniente de Mugabe ahora disidente, el 14%.
Los adversarios del presidente más anciano de ífrica, que compite por un sexto mandato, expresaron sus reservas sobre el proceso electoral, aunque no pudieron hacerlo en los medios de comunicación oficiales.
En una entrevista con el Financial Times, Tsvangirai, que acusa a Mugabe de haber amañado la presidencial de 2002, estimó que sólo un nuevo fraude impediría la victoria de la oposición.
Aunque descartó la hipótesis de una oleada de violencia como la producida en Kenia tras la elección presidencial de diciembre, Tsvangirai dijo que si los comicios no son transparentes habría «una reacción popular tan fuerte que (Mugabe) no sería capaz de contenerla».
Makoni también duda de la transparencia de las elecciones, y dice que no pudo verificar las listas electorales pese a las alegaciones sobre la inscripción de falsos electores. «No hemos visto el registro electoral definitivo, y eso nos preocupa mucho», declaró el ex ministro, que dejó el gobierno en 2002.
El presidente Mugabe ha rechazado las acusaciones de fraude, y ha tachado a sus rivales de «mentirosos satánicos» y de marionetas de sus detractores occidentales.
Las elecciones, en las que 5,9 millones de zimbabuenses están llamados a designar a su presidente, diputados, senadores y consejeros municipales, se desarrollan en un clima de marasmo económico. La inflación, la más elevada del mundo, se eleva oficialmente al 100.580,2% anual, y el paro supera el 80%.
El gobierno ha prohibido a los observadores de la Unión Europea y de Estados Unidos asistir a las elecciones del sábado.