íšltimo adiós al «rey del pop»


Michael Jackson tendrá el martes una despedida digna de su tí­tulo del «rey del pop», una masiva ceremonia fúnebre en un estadio deportivo de Los Angeles, que bajará el telón a la historia de un artista tan brillante como extravagante.


La familia de Jackson anunció que se distribuirán gratuitamente 11,000 entradas para la ceremonia en el Staples Center, ubicado en una renovada zona turí­stica de la megalópolis estadounidense, lo que acabó con una avalancha de especulaciones periodí­sticas sobre las honras fúnebres para el í­cono musical.

Pero el silencio se mantení­a sobre el entierro del cantante que vendió más de 750 millones de discos, aunque versiones señalan que será antes de la ceremonia pública en el cementerio Forest Lawn sobre las colinas de Hollywood.

El legado musical de Jackson es indiscutible, pero su vida personal fue marcada por polémicas, desde su extravagante finca Neverland con zoológico y parque de diversiones propios, intervenciones quirúrgicas que transformaron su rostro y un juicio en 2005 por abuso de un menor del que fue absuelto.

El cantante, a quien se le vio en un video desbordante de energí­a y buen ánimo en un ensayo dos dí­as antes de morir cuando preparaba su regreso a los escenarios con una ambiciosa serie de medio centenar de conciertos en Londres, es sobrevivido por las controversias.

Desde la muerte de Jackson, sus tres hijos se encuentran en la casa de la familia en Los Angeles, propiedad del patriarca Joe Jackson, que mantuvo con su hijo Michael una relación tormentosa y a quien Rowe dijo que quiere mantener a raya de los niños a través de una orden de alejamiento.

El cuerpo de Jackson podrí­a ir a parar a Neverland, a 150 km al noroeste de Los Angeles, según señaló el hermano del artista Jermaine, para que la finca emule a Graceland, donde descansa Elvis Presley en Memphis.

Por lo pronto, los fanáticos del «rey del pop» recibieron una buena noticia: su última residencia en Los Angeles será comprada por el diseñador francés Christian Audigier para convertirla en un lugar de recuerdo abierto al público.