Hace unos días escuché en televisión española por cable, la ocurrencia de un periodista al bromear que todo el mundo debería votar en las elecciones estadounidenses dado que el resultado de estas afecta al resto del planeta. Y cierto es que afecta al mundo entero, pero como afirmaba en mi artículo anterior, en México y la mayor parte de Centroamérica principalmente, nos afecta por partida doble. Por eso es que en la región debemos entender y atender las señales que provienen de ese proceso con sumo cuidado. Lo que conviene destacar, es que los temas internos como el de la economía y la inmigración ilegal empiezan a cobrar mayor importancia en el debate entre los diversos candidatos. La guerra en Irak por ejemplo, sin que signifique que haya quedado fuera de discusión, ha dejado de ser en estas dos últimas semanas el tema de mayor preocupación del electorado estadounidense.
Las elecciones primarias de demócratas y republicanos nos está permitiendo tener una visión más amplia de los temores e inquietudes de la población de ese país. Actualmente la mayor preocupación de los estadounidenses es la posibilidad de que su economía entre en una recesión, consecuentemente éste se ha convertido en el tema predominante de los aspirantes de ambos bandos. El problema que estoy viendo es que un entorno económico desfavorable ensancharía aún más la brecha que ya existe entre la comunidad norteamericana y la comunidad inmigrante. Una sociedad asustada por los problemas económicos que se pronostican en el horizonte cercano es presa fácil de propuestas radicales para ganar votos. Esto ya lo hizo el presidente de Francia durante su campaña electoral, cuando espantó a los votantes de su país con el «cuco» de la invasión de extranjeros ilegales que arrebatarían los empleos a los franceses. De hecho, el representante Tom Tancredo de Colorado ha utilizado esta estrategia para subir sus bonos políticos, afortunadamente a pesar de que su oposición a la inmigración ha sido su principal caballito de batalla, por su falta de carisma y no dominar con amplitud otros temas, su posición en las encuestas ha sido bastante baja.
Por las circunstancias que actualmente prevalecen en Estados Unidos, considero que el candidato que mayor chance tiene de ganar las elecciones será aquél que pueda ofrecer el mejor programa para recuperar el ritmo ascendente que tenía la economía hasta hace un par de años, ya que no dudo que este tema será el factor predominante en la decisión final de los electores.
Es este sentido lo paradójico sería que el presidente Bush soltara un poco el freno a las aspiraciones presidenciales del candidato republicano, el más probable, John Mc Cain. Si Bush logra una recuperación en la economía de ese país, indudablemente incidirá de manera significativa en el ánimo de los votantes. El presidente norteamericano acaba de anunciar un plan impositivo por 145 mil millones de dólares destinados a estimular la economía en la Unión Americana.
En el tema de la reforma migratoria, considero que si la sociedad estadounidense percibe que la economía está mejorando, habrá más espacio para la moderación y veremos una mejor disposición hacia los inmigrantes. Si la economía se convierte en precaria, este espacio se verá reducido y el ánimo anti-inmigrante lo veremos más agrandado.