«El hombre y mujer con educación es la más dulce de las criaturas, pero sin ella, la más feroz de las bestias»
(Platón)
Durante muchos años se ha venido tratando de descubrir los orígenes de la violencia; trabajos como los del científico César Lombroso, en Italia, quizás de los más agudos, señalaron cierta clase de enfermedades mentales en la conformación de los delincuentes violentos; otros, como Benigno Di Tullio, se suman a dichos estudios.
Pero, increíblemente, los hechos violentos continúan muy ligados a los seres humanos. Ello, no escapa de la problemática que tal fenómeno viene conmocionando a la sociedad guatemalteca, pues los hechos violentos no cesan tanto en las familias como en la población en general.
En nuestro entorno humano, la violencia va desde las incipientes formas de educar con el temible sistema «autoritario» hasta en la literatura y cinematografía.
Lamentablemente, nuestros educadores persisten en usar metodologías de la época medieval, tan rígidas que ninguna persona o autoridad ha podido modificar: castigos por llegar tarde, trabajos excesivos para hacer en casa destruyendo la unidad familiar, etc.
En los últimos siglos, los educadores, especialmente en naciones europeas, han concentrado sus esfuerzos en motivar a los niños y jóvenes que se inician en los estudios en el tema de la investigación científica. Por eso han alcanzado niveles científicos de primer orden, y que ni nuestro país ni ninguno de América Latina ha podido superar.
Investigar, es encontrarle solución a los problemas sociales, culturales, educativos, políticos, sociológicos, jurídicos, médicos y de otras clases. No es, por tanto, encontrar la mesa servida y resolver los ingentes casos que a diario venimos viviendo en el territorio nacional.
Sin embargo, se persiste en la enseñanza escrita y, ahora, según muchos muy avanzada de la tecnología. Esta tendencia viene ocasionándonos serios problemas en todos los campos de la vida ciudadana. Además, resulta totalmente ilógico concebir a una nación con metodologías electrónicas, cuando más de la mitad de la población no sabe leer ni escribir.
Este último fenómeno sociocultural es, sin duda, el que más influye para que se cometan delitos de toda clase, así: estafas, adulterios, doble moral criminosa, robos, engaños delictuosos y en fin es de nunca acabar.
Por otro lado, los mentores han olvidado incrementar en sus alumnos el interés por las obras científicas, la historia patria, la literatura clásica.
Incluso, las iglesias cristianas o no, han pecado de generalizar sus mensajes y olvidar sus mensajes y olvidar la verdadera espiritualidad: ¿Por qué si conocemos a fondo las vidas de los santos, no los imitamos?
HACEMOS UN LLAMADO A LOS REPRESENTANTES DE TALES CREDOS PARA QUE AYUDEN A HUMANIZAR MíS A SUS FELIGRESES.
MEDITEMOS EN LO ESCRITO Y SI TENEMOS í‰TICA DESCUBRIREMOS QUE TODOS TENEMOS CULPA EN LA VIOLENCIA QUE PULULA A DIARIO EN TODO EL TERRITORIO GUATEMALTECO. A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS. NO CRITIQUEMOS SI NO QUE CON OBRAS DEMOSTREMOS QUE TODOS PODEMOS CAMBIAR Y QUERER A GUATEMALA.