El régimen nacionalista y militarizado de Colombo está convencido de estar a punto de terminar con 37 años de insurrección separatista «terrorista» de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE), acorralados en 4 km2 en el noreste en los que están bloqueados entre 20.000 y 50.000 civiles.
«Están abandonando paulatinamente. Destruyen sus municiones y sus armas», declaró a la AFP el general Udaya Nanayakkara, portavoz de las Fuerzas Armadas de Sri Lanka.
Nanayakkara aseguró que unos 10.000 civiles tamiles habían logrado entrar en territorio gubernamental y que «no quedaba casi nadie» en la franja costera. Unos 115.000 habitantes ya habían huido de esta zona durante un éxodo masivo a finales de abril.
La guerrilla separatista no confirmó esta información, pero la página web Tamilnet.com, favorable a la guerrilla separatista, afirmó que aún había enfrentamientos en la zona de conflicto y se veía el humo dejado por los combates.
Poco antes, el presidente del país, Mahinda Rajapakse, había «garantizado que en las próximas 48 horas los miles de civiles tamiles serían liberados de las garras de los Tigres Tamiles», según su portavoz, Anusha Palpita.
«Todo el territorio será liberado del control de los Tigres», agregó.
Hasta el 2007, el LTTE controlaba 15.000 km2 en el norte y el este del país, territorios en los cuales quería crear un Estado independiente.
Desde que lanzó su ofensiva » final» contra los rebeldes en enero, Colombo aseguró en reiteradas oportunidades que tardaría unos días en acabar con los separatistas.
De hecho, el ejército decía desde hace una semana que estaba listo para lanzar el ataque final, pero al parecer siguió bombardeando el enclave, a pesar de su promesa de no hacerlo.
«Hay cadáveres por todos lados», declaró a la televisión pública una mujer tamil recién llegada de la zona de combates.
Los Tigres acusan a los militares de haber asesinado a miles de civiles estos los últimos días. Colombo replica que la guerrilla disparó sobre estos «escudos humanos».
Pero no se podía conseguir ninguna información independiente de esa región totalmente aislada del resto del mundo, a la que solamente el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tiene acceso.
Pero el CICR declaró el jueves sentirse impotente ante «una catástrofe humanitaria inimaginable», y advirtió que «la gente estaba abandonada a su suerte».
El miércoles, por primera vez, el Consejo de Seguridad de la ONU exhortó a los beligerantes a proteger la vida de los civiles.
El secretario general Ban Ki-moon enviará el sábado a Colombo a su jefe de gabinete, Vijay Nambiar. Por su lado, el representante de la ONU para los Desplazados, Walter Kalin, dijo estar «extremadamente preocupado».
Todos los dignitarios extranjeros que viajaron a Sri Lanka desde finales de abril fracasaron rotundamente. Ni siquiera el presidente estadounidense, Barack Obama pudo convencer a los Tamiles de entregarse, ni al ejército de detener los bombardeos.
La ex colonia británica rechazó todas las exhortaciones de la comunidad internacional a un alto el fuego y a un acceso humanitario a la zona de los combates.