Los talibanes anuncian su retirada


Los talibanes ordenaron hoy la retirada de sus militantes de la ciudad de Mingora, en el valle de Swat (noroeste de Pakistán), tras el asalto lanzado el sábado por el ejército paquistaní­, que consideró necesarios diez dí­as más para controlar totalmente dicha localidad.


El jefe de los talibanes «el molá Fazlulá ordenó a todos sus muyahidines (combatientes en nombre de la religión, ndlr) cesar toda resistencia en Mingora y sus alrededores para aliviar a la población y evitar pérdidas de civiles», declaró Muslim Jan, portavoz de Fazlulá, por teléfono desde un paradero desconocido.

«La mayorí­a de nuestros muyahidines han abandonado Mingora», añadió, aunque advirtió de que los talibanes seguirán luchando «hasta la última gota de nuestra sangre para la aplicación de la sharia (la ley islámica)».

Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas paquistaní­es anunciaron que seguí­an recuperando el control calle por calle de esta ciudad prácticamente vaciada de sus habitantes, según ellos, al encontrarse en algunos barrios con una «fuerte resistencia».

Unas horas antes, el ejército habí­a anunciado que necesitarí­a unos 10 dí­as para arrebatar la ciudad, principal núcleo comercial y administrativo de Swat que durante las últimas semanas estuvo bajo control de los talibanes.

Las fuerzas de seguridad lanzaron su ofensiva en tres distritos de la región, cercana a la frontera afgana, a finales de abril, en respuesta al avance de los talibanes en la zona, que llegaron hasta 100 km de Islamabad.

«Deberí­a llevar de siete a 10 dí­as limpiar Mingora de la presencia de combatientes islamistas», aseguró a la AFP el general Athar Abas, portavoz del ejército paquistaní­.

«Han sembrado Mingora de minas y debemos desactivar todos los artefactos explosivos», precisó este oficial superior.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), por su parte, anunció el lunes que el número de desplazados por esta ofensiva, desde el 2 de mayo, ascendí­a a un total de 2,38 millones.

Como reacción a la llegada masiva de refugiados, en la ciudad de Karachi (sur), parte de las tiendas estaban cerradas el lunes por la convocatoria de huelga lanzada por el movimiento de defensa de la causa de los nativos del sur de la provincia sureña de Sindh JSQM, opuesto a la llegada de parte de estos huidos de etnia pashtun.

Un representante militar, que no quiso revelar su identidad, dijo el lunes que seis milicianos murieron durante la noche en la localidad de Kabal, a unos 20 km al oeste de Mingora.

«Estaban intentando poner una bomba frente a una mezquita, pero les explotó» antes de tiempo, dijo el responsable a la AFP.

Señaló que el ejército paquistaní­ todaví­a estaba luchando en Mingora.

«Los milicianos se están retirando de diferentes frentes, pero todaví­a nos enfrentamos a algunos disparos en algunas zonas de resistencia», indicó el responsable.

Los periodistas y el personal humanitario no tiene acceso a la zona de conflicto y las lí­neas de teléfono tanto de fijos como de móviles parecen haber sido cortadas, por lo que resulta imposible verificar las informaciones de los militares.

Pakistán dice que más de 1.100 milicianos y 66 soldados murieron en la ofensiva lanzada en los distrito de Bajo Dir el 26 de abril, Buner el 28 de abril y Swat el 8 de mayo, pero estos recuentos no pueden confirmarse.

El ministro paquistaní­ de Información, Qamar Zaman Kaira, dijo a la prensa que el gobierno está haciendo todo lo posible para atender a los desplazados.

Estos nuevos desplazados se suman a las 550.000 personas que en 2008 escaparon de batallas similares. Organizaciones de derechos humanos advirtieron que es el mayor movimiento de desplazados en Pakistán desde su separación de India en 1947.