La primera reacción del presidente Colom cuando le preguntaron sobre las declaraciones de Chávez alertando acerca de la existencia de planes de golpe de Estado en Guatemala fue decir que el presidente venezolano tiene sus servicios de inteligencia trabajando aquí y que él sabrá por qué menciona que existe una conspiración para un golpe militar en nuestro país. Posteriormente moderó su afirmación al decir que el Ejército es absolutamente democrático y que no está pensando en ese tipo de cosas.
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La verdad es que está demostrado que Chávez no sabe medir sus palabras y no piensa lo que habla, sino que simplemente dice lo que piensa y eso en un político es sumamente delicado. Personalmente no veo en nuestro país condiciones para que se repita lo que ocurrió en Honduras y ni siquiera en los días en que algunos grupos se movieron seriamente para promover que el presidente Colom se apartara de la presidencia por las acusaciones del video Rosenberg, hubo en realidad riesgo de que se produjera un manotazo militar como el que algunos pudieron haber anhelado. Alguna vez escuché la expresión de que al Ejército de Guatemala le habían dado tal reculada que ya ni para dar golpes servía, en alusión a que tal era una de sus funciones esenciales durante el siglo pasado.
Si, como dijo el presidente Colom, Chávez abrió la boca con base en lo que le informan sus servicios de inteligencia desplegados en Guatemala, hay que pensar que tales expertos están peores que los que el gobernante guatemalteco ofreció cuando dijo que la violencia se combatía con inteligencia, puesto que estarían hablando puras babosadas. Cierto es que en el caso de Honduras todo apunta a que la mediación de Arias terminó por mediatizar las acciones de Zelaya para recuperar el poder, por aquello de que quien pispilea pierde, puesto que ahora resulta que el gobernante tico ha dicho que convocará a una nueva reunión entre las delegaciones de Micheletti y Zelaya para más o menos dentro de ocho días. No olvidemos que en Honduras tendrán elecciones dentro de tres meses y que el período constitucional termina en enero próximo, lo que hace que de semana en semana las esperanzas del depuesto gobernante se vayan diluyendo.
Pero el retopón unánime que la comunidad internacional dio a la maniobra militar para tumbar a Zelaya fue de tal magnitud que ningún ejército de nuestros países lo pasará por alto. Puede ser que en Honduras el retorno del gobierno derrocado se dificulte, pero no creo que cambie para nada la situación de los frentes internacionales que se han mostrado definitivamente hostiles al gobierno espurio surgido del cuartelazo.
Y si Chávez tiene en otros países y en el suyo especialistas en inteligencia con tan mala lectura como los que según Colom tiene desplegados en Guatemala, está fregado porque cualquier análisis serio de la realidad guatemalteca demuestra que no existen condiciones para que los enemigos de la democracia puedan fraguar una asonada. Por supuesto que las condiciones en política son siempre cambiantes y uno no sabe lo que pueda ocurrir dentro de varios meses, pero hoy es obvio y claro que el gobierno de Colom no corre ese tipo de riesgos.