Los sapos bajo las piedras


Tantas y diversas expresiones, unas de libre emisión del pensamiento, otras de nada libre expresión del pensamiento, unas calificando de Eco histéricos a personas con criterios propios de defensa del patrimonio natural, otros queriendo abusar de esos recursos, y no en beneficio social, sino muy particular. Unos calificando la construcción del aeropuerto como un grandioso megaproyecto, otros previendo los catastróficos resultados de un accidente en áreas urbanas. La realidad dependiendo del color cristal con que se mire. Unos dando opiniones sobre ARRIESGADOS colonizadores y otros cometiendo la falta de hacer caso de falsas publicaciones. ¿Quién tendrá la razón?

Carlos Asturias

Dentro de una capacidad limitada y escasos conocimientos mineros, me hace poner en duda la capacidad de raciocinio, me hace preguntar, no era más fácil cortar el material, al que se pensaba extraer el oro y lavarlo en los rí­os cercanos, con nula contaminación ambiental, como se hace de muchos años atrás en las minas existentes en el camino que conduce a CUILCO, o la urgencia de producir y llevarse todo, da los insumos necesarios para usar arsénico, en una acelerada intención de sacar lo que se pueda, (donde está el MP y los derechos humanos, o no es una promoción rentable), ABUR.

Expongo una relación que pudiese ser real o producto de elucubraciones propias. Existió la denuncia de un buque con materiales nocivos que venia de Brasil, automáticamente fue rechazado en Nicaragua, Honduras y para honra nuestra, en Puerto Barrios, pero como aquí­ todo se resuelve con MONEY, ¿cómo pudo atracar ese buque en un puerto privado? entiéndase privado de la Bananera de Barrios, surgen las especulaciones siguientes: es dependiente de la Frutera dicho puerto o no, porque el derrame de cianuro que cayó de un transporte que generalmente viene de Barrios, ocasionó el derrame en la carretera que conduce a la minera, existirí­a alguna dividida participación. Los años pasados y por publicaciones de prensa nos enteramos que en Carmelita, aldea petenera ondeaba la bandera mexicana y los niños sabí­an el himno mexicano y no el guatemalteco, se puede aducir que esos mexicanos eran de origen guatemalteco, pero que por descuido o corruptas negociaciones de presidentes militares guatemaltecos cambiaron por un puñado de armas el territorio como si hubiese sido terreno particular. Qué dirán ese exclusivo y minoritario grupo sin nacionalidad alguna de esos acontecimientos, de muy buena fuente se supo que gentes de esa área fronteriza que se trasladaron a Petén, a vivir, cuando fueron llamados a recoger su remuneración, en retribución a sus aportes, se les pagaba con patachos de mulas que eran el rescoldo de esa guerra. Increí­ble pero cierto, ¿verdad? Casi todas heridas de balas por el servicio prestado. La colonización fue la salvación, claro con un montón de problemas y pasando sobre la ley, pero Petén es y será Guatemala.

Inversionistas como Herbert Kaltschmit, quien perdió todo, son y serán parte de esa mal hilvanada historia guatemalteca, Juanito de la Hoz también, aunque a él lo fortalecí­a la parentela a través de doña Sara de la Hoz esposa del presidente Méndez Montenegro. Colonizadores como Jorge Cordero, Cush Castillo, son parte de esa colonización y pasan desapercibidos por falta de conocimiento real o quizás esos camineros que Casasola se trajo huyendo de la persecución polí­tica de la ruta al Atlántico. Mi admiración y respeto a esos reales guatemaltecos, fuera de criterios particulares politiqueros.