La ofensiva de los New Orleans Saints, la más poderosa de la NFL en el 2009, hizo lo suficiente en el primer partido del 2010 para que los campeones defensores se impusieran a los Minnesota Vikings por 14-9.
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Drew Brees, quien condujo a los Saints en una marcha de touchdown de 77 yardas para abrir el partido, inició el tercer cuarto con otra marcha de touchdown, en este caso de 74 yardas, para recuperar la ventaja en el marcador.
El juego por tierra de New Orleans, que había producido apenas 9 yardas en la primera mitad, sumó 31 yardas en esa primera marcha del segundo medio.
Pierre Thomas fue responsable por cada una de esas 31 yardas, y coronó la serie con un acarreo de touchdown de 1 yarda.
Un pase de touchdown de 20 yardas de Brett Favre a Visanthe Shiancoe había puesto a los Vikings adelante al terminar la primera mitad.
En esa marcha, Favre condujo a los Vikings 64 yardas en cinco jugadas hasta la zona de anotación. El punto extra fue bloqueado.
Un gol de campo de 41 yardas de Ryan Longwell había acercado a Minnesota a 7-3.
MARCADOR APRETADO
Vikingos y Santos se enfrentaron en la final de conferencia en el campeonato pasado, con victoria de los Santos. En esa ocasión, suponía una posible despedida del mítico mariscal Brett Favre de Minnesota. Sin embargo, este año volvió.
El marcador en esta ocasión fue apretado, con apenas tres touchdowns y un gol de campo, por lo que las defensas se lucieron, incluyendo un punto extra bloqueado.
«No estamos acostumbrados a ganar 14-9, pero estamos acostumbrados a ganar. Aceptamos con gusto esta victoria», dijo Brees, en alusión a la baja cantidad de puntos.
Brees condujo largas marchas en el primer y tercer cuarto, para brindar los 14 puntos, un caudal muy bajo para la que fue la mejor ofensiva del campeonato pasado. Además, dos touchdowns son insuficientes cuando enfrente se tiene a Favre, mariscal acostumbrado a conducir a su equipo.
«Sabíamos que íbamos a tener que jugar mejor en muchas áreas de lo que jugamos en el partido anterior frente a los Vikings, y pienso que lo hicimos. Mostramos que somos capaces de ganar de diferentes maneras», indicó Brees, al reconocer que la ofensiva no sería suficiente para ganar.
Por su parte, la defensa de los Santos se aplicaron para mantenerlo amarrado, pese a que permitieron un touchdown.
La defensa de Nueva Orleáns mandó constantemente la jugada de carga, lo cual complicó a Favre. De trece pases intentados contra esta defensiva, sólo pudo completar tres pases y fue interceptado una vez.
«A la defensiva hicimos un buen trabajo de contener la carrera, y a la vez tiempo quitarles el pase a lo profundo, comentó Sean Payton, entrenador en jefe de Nueva Orléans.
En cambio, cuando no hubo carga, Favre se sintió más cómodo y completó 12 de los 14 pases intentados, incluyendo el touchdown.
Otro indicador del éxito de la defensa de los Santos fue obligar a los Vikingos a llegar a un tercer intento, completando sólo 4 de 10 pases en esta situación.
Favre completó 15 de 27 pases para 171 yardas, con un touchdown y una intercepción. «Hubo tres o cuatro pases en los que fallé. No tengo excusas. Simplemente fallé», dijo el mítico mariscal.
Favre, acostumbrado durante toda su carrera a librar jugadas de carga y a producir pases en condiciones adversas, tuvo la limitante de no contar con buenos receptores abiertos; especialmente impactó la ausencia del receptor Sydney Rice, quien no pudo jugar.
«Sé que la gente dirá que no fue el tiroteo ofensivo que todos esperaban», reconoció Favre.
Las alas cerradas de los Vikingos fueron los que sacaron la tarea con 11 de las 15 recepciones del equipo, pero éstas no pudieron aportar muchas yardas. En cuanto a los corredores, tampoco pudieron aportar mucho.
Por su parte, Brees terminó el partido con 27 de 36 pases completos para 237 yardas y un touchdown, sin intercepciones. La más consistente arma ofensiva de Minnesota en el partido fue el corredor Adrian Peterson, quien sumó 87 yardas en 19 acarreos.