El español Beñat Bilbao, Director Asociado para la Competitividad del Foro Mundial para la Competitividad, plantea en el diario Siglo.21, los cuatro pilares de la competitividad: a) la institucionalidad; b) la infraestructura; c) la educación; y, d) la innovación, elementos que sirven para calificar las condiciones de competitividad de un país.
En el caso de Guatemala, la competitividad constituye una característica de una economía, que debe ser adquirida, o desarrollada a través del concurso decidido del Gobierno y del Sector Privado; de esta cuenta, la competitividad requiere de la identificación del estado de situación del tejido empresarial; así como de aquellos elementos que el Gobierno puede aportar para facilitar la profundización del nivel de empresarialidad, elevar el nivel de negocios, facilitar la interconexión de sectores productivos y propiciar el desarrollo económico y social.
La institucionalidad se refiere fundamentalmente al Estado, medido en términos de su capacidad para propiciar y facilitar un clima de negocios adecuado y para invertir en infraestructura. El desarrollo de infraestructura constituye el proceso sistemático de construcción de activos o bienes durables para la economía de un país o la producción de bienes públicos, que no sólo constituyen activos del Estado y por tanto de la sociedad; sino además representan obras que benefician a la colectividad o contribuyen al bienestar general, en lugar de producir una apropiación privada de los mismos. La infraestructura en Guatemala no sólo presenta características no vinculadas a la condición de vulnerabilidad climática que el país resiente cada año, sino además la misma constituye fuente de enriquecimiento ilícito y su ubicación no guarda relación con inversiones estratégicas en términos territoriales, ni poblacionales, ni productivas.
En el caso de la institucionalidad demanda de un Estado que cuente con una buena dotación de recursos tributarios para que se inviertan estratégicamente y por demás transparente. En este aspecto, sin duda Guatemala todavía presenta serias falencias, pues ni sus asignaciones presupuestarias son estratégicas, ni mucho menos de calidad y menos aún fuera de las malas prácticas de la corrupción y la colusión. El Estado de Guatemala, más que un ente que se dedique a dotar de condiciones para la inversión y propiciar la competencia entre empresas, se ha convertido en un agente u operador de las élites y de negocios, profundizando un esquema empresarial que predomina en lo político pero sin abrirse a la competencia, protegiendo mercados oligopólicos o monopólicos y reproduciendo prácticas mercantilistas.
En el caso de la educación, este es uno de los factores fundamentales para el desarrollo social, pues la educación permite cambiar y dotar de un perfil diferente al capital humano niño, adolescente y joven del país, puesto que la educación apunta también a generar condiciones para que las personas tengan una comprensión de la realidad y su realidad y a partir de esta conjugación de esfuerzos, cuente con habilidades, destrezas y cuestión cognoscitiva para insertarse en el mercado laboral, acceder a mejores empleos, obtener sueldos superiores y así desarrollar movilidad social. Aunque hemos avanzado significativamente en el incremento de la matrícula escolar, casi una cobertura total, se presentan quiebres entre cada ciclo; de primaria a secundaria (46% de ineficiencia) y de secundaria a diversificado (78% de ineficiencia).
En cuanto la innovación, es muy poco lo que el Estado y la academia invierten en investigación científica, como actividad intelectual que genera nuevo conocimiento, mientras que en la empresa privada, la denominada Investigación y Desarrollo, únicamente se realiza en empresas transnacionales.
A pesar de los problemas en la competitividad, es necesario realizar inversiones estratégicas y así propiciar un futuro de mayor inversión, empresarialidad, competencia abierta, empleo formal desarrollo económico y bienestar social con salud, educación, vivienda, seguridad social y seguridad ciudadana para la mayoría de la población.