Cientos de niños quedan en orfandad o sin la protección de sus padres a diario. Las situaciones están vinculadas, pero discrepan: por un lado, aquellos pequeños, hijos de trabajadores del transporte público; por otro, los descendientes de personas vinculadas a crímenes contra conductores.
lahora@lahora.com.gt
El reporte de los pilotos fallecidos da cuenta que la mayoría han dejado en orfandad a menores de edad.
Es usual que las víctimas tengan familias grandes, y sean el único apoyo económico; al morir, los pequeños pierden la figura paterna y la asistencia necesaria para vivir.
Pero también están los del otro extremo. Se han dado casos en que los sospechosos de cometer los delitos tienen hijos y al caer presos, éstos últimos quedan en manos de algún familiar o de la Procuraduría General de la Nación (PGN), para que la institución encuentre un hogar que se pueda hacer cargo de ellos.
Ayer fue capturada Sonia Elizabeth Pérez Coc, junto a otras dos mujeres y el pandillero íxel Danilo Ramírez Espinoza, alias el Smiley. La joven, acongojada, mostró una profunda preocupación por su bebé, de aproximadamente diez meses, a quien no sabía con quién dejar, luego de su detención en la colonia Lomas de San Jacinto, zona 10 de Mixco.
Asimismo, el mes pasado fue detenida Zoila Eugenia Pocom Caal, sindicada de extorsionar a pilotos, a quien se le incautó una granada de fragmentación con una nota que decía «mueran pilotos basura», libretas con información y marihuana. La diligencia llevó tiempo, y la mujer buscaba con quién dejar a sus hijos.
Es común que en estos operativos los presuntos victimarios tomen su tiempo, para buscar a un adulto que se haga responsable de los infantes.
Según Nidia Aguilar, de la Defensoría de la Niñez de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), ambas situaciones son preocupantes, pues de habla de huérfanos de la violencia.
En el caso de los hijos de las víctimas, quedarán sin el apoyo espiritual y económico de sus seres queridos, mientras que los descendientes de aquellos que perpetran crímenes, son estigmatizados por la sociedad, cuando «son criaturas inocentes que no tienen culpa de lo que sus padres hagan».
La psicóloga íngela Reyes, de la Liga de Higiene Mental, opina que los primeros seis años de vida son los más importantes para los pequeños, quienes forman su personalidad a esta edad, y donde dependen muchos factores que podrían marcar su vida, por lo que la ausencia de los padres que son su guía y su apoyo podría determinar la calidad de adulto que será en el futuro.